pichiruchi: (loveysu)
[personal profile] pichiruchi
Título / Tittle: Happiness Is / La felicidad es
Escrito por / Written by: [livejournal.com profile] mearii87
Pareja / Pairing: yunjae, yoomin, ot5
Género / Genre: AU
Clasificación / Rating: PG
Resumen / Summary: Jaejoong cree que es feliz.
Original: un sólo capítulo / one-shot
Traducido por / Translated by: [livejournal.com profile] pichiruchi
Dibujo por/ Art by: [livejournal.com profile] shigai (post original)



Notas de la traductora: DE LOS MEJORES FICS DE TODOS. de hecho era el primer fic que iba a traducir, pero bueno... cosas de la vida. Aún luego de casi ya 5 años desde la separación, tiene vigencia. Créanme que al principio nada tiene sentido y es todo normal pero al final, al final van a entender todo, y querrán llorar y probablemente estarán de acuerdo con muchas cosas que son plasmadas aquí. Me encantaría si me dicen que opinan :3.


Notas de la autora: “….mientras algunos eventos fueron plasmados para imitar cosas de la vida real, no hay intención de que represente a SM/Avex/Cjes/Prain o al negocio del entretenimiento en lo absoluto. Aun cuando, metafóricamente trato el tema de la demanda, esto no tiene el propósito de favorecer a un lado sobre el otro, mas bien de ilustrar que en mi cabeza, quiero que sean felices, sin importar como termine todo.”






Happiness Is

(La felicidad es)








Jaejoong nunca pensó que conocería a su Compatible de esta manera.

El Medidor está zumbando y chillando mientras delibera el color y material del alma de Jaejoong, soltando humo y hojuelas de metal por cada grieta y rendija que tiene. Él toma un paso atrás con gracia para evitar ser herido y casi choca con su casi Posible Compatible. Su Posible Compatible le ayuda a recobrar el equilibrio torpemente antes de ponerse a un lado sigilosamente.

Jaejoong ha imaginado este momento muchas veces, parado emocionadamente junto a un adulto, un niño, esperando por ver si sus almas eran Compatibles, esperando por ver si ha encontrado a la persona con la que estará por el resto de su vida. Nunca había imaginado literalmente tropezarse contra este hombre y darse cuenta de que sus almas se habían mezclado juntas y se negaran a separarse.

Un transeúnte les sonrió con complicidad mientras ellos torpemente intentaban mantener sus auras coloridas de fusionarse y les señaló hacia el Medidor más cercano y ahora-- ahora el estómago de Jaejoong está en nudos mientras espera y se imagina y se preocupa.

El Medidor escupe una columna de humo y Jaejoong ve como el claro azul de su alma brilla a través del opaco vidrio antes de ser asaltada por el rojo del alma de su Posible Compatible. Jaejoong mueve su radio de visión a la izquierda y encuentra a su Posible Compatible mirándolo sin pena alguna.

Jaejoong casi mira hacia el otro lado. Pero hay algo adorable en la forma en que su Posible Compatible está cambiando su peso sobre sus pies así que Jaejoong junta todo su coraje y sonríe. Posible Compatible sonríe de vuelta y Jaejoong siente una feliz calidez extenderse hasta las puntas de sus dedos.

Quizás no sea tan malo después de todo.

El Medidor suelta un alto, chirrido sin afinación que indica la finalización del análisis de almas. Un pedazo de papel se imprime y cuelga de manera siniestra, moviéndose levemente con la brisa, esperando porque alguien lo agarre. Jaejoong lo toma con su mano tembladora, cuidadoso de no romperlo, sólo en caso de que tengan que conservarlo por siempre. La mano de su Posible Compatible está sobre su hombro y Jaejoong puede sentir sus colores girar por el contacto. “Tú lo miras,” susurra e intenta pasar el papel.

— Juntos — Posible Compatible dice, y su sonrisa hace que Jaejoong piense que lo que sea que el papelito diga, estará bien. — ¿Listo?

Jaejoong asiente y miran hacia abajo juntos al momento en que Jaejoong voltea el papel. Lo mira con los ojos entrecerrados con la luz del sol.

99.999999% de Compatibilidad. Bueno, piensa Jaejoong. Eso. Eso sólo es.

Una mano toma la suya y la aprieta. Su Compatible está sonriendo.

— Vayamos a tomar un té o algo — Ofrece, el oscuro y fijo rojo de su alma matizándose en rosado. Jaejoong se estira para rozar su mano a través de ella, viendo con fascinación como gira alrededor de las puntas de sus dedos.

— Está bien.





— Mi nombre es Yunho — dice su Compatible y Jaejoong no puede quitar sus ojos del vapor que se levanta de la taza de Yunho y se derrama a través del tenue brillo que lo rodea.

— Yo soy Jaejoong.

Yunho sonríe de nuevo y Jaejoong mira abajo a su taza, sin nada que decir. ¿Qué dice uno en una situación como esta? ¿Qué le preguntas a alguien que apenas conoces? ¿Qué edad tienes? ¿En cuál estación creciste? ¿Dónde están tus cuidadores? ¿Cuál es tú color favorito?

— ¿Te molesta? — Pregunta Yunho.

— ¿Qué? — Jaejoong mantiene su mirada en su taza.

— Que mi alma es roja. Algunas personas no les gusta por-- por la arena. La gente suele evadirme.

Jaejoong piensa en la arena roja de la que está hecha su mundo antes de negar con su cabeza. — Yo creo que tu alma es hermosa. — Mira hacia arriba y se sorprende al encontrar que Yunho está mirándolo con algo similar a asombro en su rostro. — Quiero decir — Jaejoong balbucea, — Es tan rara. Deberías estar orgulloso. Yo estoy orgulloso — agrega y se sonríen el uno al otro.

Jaejoong pretende que no es ridículamente incómodo.

Beben el resto de su té en silencio y luego Yunho pregunta — ¿Y ahora qué?





Miran la lista de las estaciones del tren juntos. Intentan no estorbarle a nadie, acurrucados juntos y mirando las estaciones publicadas sobre la pared. Jaejoong es quien sale más de los dos y señala las estaciones que ha visitado, a pie ya que no podía ir en el tren. Yunho dice que él viene de una de las estaciones un poco más allá en la dirección en la que Jaejoong se dirige. O mejor dicho, se dirigía.

—Es bueno saber que eventualmente te hubieses cruzado conmigo incluso si no me hubiese quedado— Yunho le dice juguetonamente y Jaejoong esconde su sonrisa avergonzada detrás de su mano. — ¿Qué piensas de esta estación? — Pregunta Yunho, y Jaejoong está agradecido por el cambio de tema — Esta bastante alejada de las estaciones en las que crecí así que será nueva para los dos. Podemos pasar un tiempo allí.

Jaejoong deja que sus dedos se deslicen sobre la foto gastada junto al nombre de la estación y sonríe. Luce bien, limpia y cuidada —Me gusta— dice.

—Vamos—Yunho toma su mano—Creo que hemos esperado lo suficiente para ser capaces de subir en los trenes. Vamos.

Jaejoong le sonríe, y presentan su papel de Compatibilidad al Conductor quien les sonríe y les da la bienvenida a bordo. Yunho cuidadosamente guarda el papel en un bolsillo con botones y deja que Jaejoong se suba primero.





Jaejoong ha soñado con montarse en los trenes toda su vida. Reservado solo para los Compatibles, ha formado una imagen de ellos dentro de su cabeza, construido historias de las que ha oído junto a fogatas y tazas de té caliente. Con la mano de Yunho en la suya, Jaejoong esta increíblemente atolondrado y apenas puede creer que está caminando por el angosto corredor del tren buscando un compartimiento. Un compartimiento para compartir con su Compatible.

Yunho aprieta su mano como si está teniendo el mismo pensamiento, y se sonríen el uno al otro.

— ¡Muévanse! —Grita una voz, y Jaejoong es empujado a un lado a lo que un hombre con una brillante alma de color verde les pasa a un lado. Jaejoong no se da cuenta de que está presionado contra Yunho, con su cara sobre el hombro de Yunho, sino hasta que el hombre ya tiene un buen rato de haberse ido. Jaejoong se sonroja y se cambia de posición.

—Encontremos un lugar donde podamos mirar con admiración sin que nos maten—Sugiere Yunho. Su tono es despreocupado y Jaejoong le toma la mano de nuevo mientras caminan por el pasillo.

Ya van por la mitad del tren, y aun no encuentran algún compartimiento. La gente se les queda viendo mientras caminan, algunos los señalan, otros susurran tras sus manos.

— ¿Por qué nos miran? —Pregunta Jaejoong, abrazando fuerte el brazo de Yunho.

—Ignóralos—Dice Yunho, como si esta acostumbrado.

Jaejoong logra hacerlo hasta que llegan al último carro y deciden preguntar a otro par de Compatibles si les importaría compartir un compartimiento hasta la siguiente estación.

Caminan al primero justo a la derecha, deslizando la puerta para abrirla. Jaejoong intenta sonreír cautivadoramente al hombre y la mujer sentados juntos a un lado de la ventana.

— ¿Les molesta si nos sentamos aquí? No hay espacio en ninguna otra parte. Solo hasta la siguiente parada.

La mujer los mira fijo con perspicacia. —No quiero ofender—ella dice—Pero incluso si quisiera compartir un compartimiento, definitivamente no lo haría con alguien que tiene un alma roja.

Yunho luce como si ya lo veía venir y se voltea para marcharse. Jaejoong frunce el ceño. —Es no es muy amable.

La mujer levanta una ceja. —Las almas rojas no son muy buenas. — Ella dice —Es muy lindo que estés defendiendo a un Compatible que obviamente acabas de encontrar, pero no tengo tiempo para esto. Ve a molestar a otro.

Jaejoong abre su boca para responder, extremadamente furioso, pero la mano de Yunho sobre su brazo lo detiene. —Oye— Susurra en la oreja de Jaejoong, y lo jala. — Ven, encontraremos un compartimiento—Entrelaza sus dedos juntos. Jaejoong fulmina con la mirada a los Compatibles mayores antes de seguir a Yunho al pasillo.

—No quería compartir de todas maneras. No sé por qué si quiera me moleste en preguntar.

Yunho ríe y Jaejoong se olvida por completo del incidente.

El ultimo compartimiento esta vacío. Jaejoong no sabe qué clase de señal es, porque está lleno de polvo y claramente no ha sido usado en meses, pero a ninguno de los dos les importa mucho. Es de ellos por el tiempo que quieran, con sus cojines de marrón gastado, sus ventanas llenas de telarañas, y con su barato piso de aluminio.

No es ideal para dormir, pero de alguna forma lo logran, con las piernas puestas encima del banco que está del otro lado, recostándose tentativamente sobre el hombro del otro. Jaejoong mueve las puntas de sus dedos juntos, diciéndose a sí mismo que solo es para ver a sus almas girar y mezclarse: rojo, azul, rosado, azul, purpura.

Hace feliz a Jaejoong e imagina que su vida ahora será todo lo que ha soñado.




Jaejoong se despierta con su cabeza sobre el regazo de Yunho y con su cabello siendo acariciado lejos de su cara. Se mueve sutilmente.

— ¿Estas despierto?

—Mmmm.

Ninguno de los dos se mueve, salvo por las manos de Yunho sobre la cabeza de Jaejoong. Se siente maravilloso; Los dedos de Yunho se combinan con el sonido blanco del tren, arrullando a Jaejoong de vuelta a dormir.

El suspira y se sienta, frotando sus ojos para luego recostarse sobre Yunho para mirar de reojo la ventana. No es que espera encontrar algo inusual o diferente. La arena roja sigue pasando a su lado y se estira hacia la gran nada más allá de los trenes y estaciones y pequeños pueblos que los rodean.

—Luce igual. —Dice.

Las manos de Yunho se posan tentativamente sobre la cintura de Jaejoong mientras el tren se agita.
—Así es. Pasamos una estación hace un rato. No lucia agradable.

Jaejoong descansa sus brazos sobre el borde de la ventana, con su mentón apoyado sobre ellos. — ¿Estas incomodo? —pregunta, ocurriéndosele ahora que quizás a Yunho no le gusta que la gente se apoye sobre él.

—No. — Yunho le asegura con el roce de sus dedos por la espina de Jaejoong, —Esto es agradable.

No hablan mucho luego de eso. Jaejoong ve al mundo pasar a su lado, notando el raro árbol que brota del suelo o algún solitario caminante junto a ellos, la ráfaga de viento del tren hace que sus ropas giren alrededor de sus cuerpos y de sus almas.

Apenas son visibles y Jaejoong se da cuenta de que tan insignificante había sido a las personas que pudieron haberlo visto, tan solo un rápido destello de su alma azul mientras miran más allá de su Compatible para luego ser olvidados.

— ¿En qué piensas?

—Solo pienso en—Dice Jaejoong—Como de repente todo ha cambiado.

— ¿Para bien? — Pregunta Yunho.

Es un poco temprano para hacer deducciones, pero Jaejoong tiene este cálido y borroso sentimiento desde que vio su papel de Compatibilidad positivo y no se ha ido. Piensa que eso es una buena señal.

—Si— Dice—Para bien.





Se bajan en al siguiente estación para comer. Su comprobante de Compatibilidad les da acceso a comida sin impedimentos y resulta ser la mejor comida que ha tenido Jaejoong en un largo tiempo. Disfruta el poder sentarse y tener la comida servida en vez de tener que rebuscar la comida o cocinarse algo para sí mismo.

Luego, consiguen implementos para limpiar y los cargan al tren, moviéndose con rapidez al final de su carro y a su compartimiento. Comienzan desde arriba y van hasta abajo, no limpian muy profundamente, ya que se van a bajar en unos días, pero erradican las telarañas y restriegan las ventanas para tener una mejor vista.

En algún momento mientras trapeaban el piso, Jaejoong tiene una loca idea en su cabeza y se sonríe a sí mismo, sumergiendo el trapo en el agua y lanzándolo a la cara de Yunho.

Es un poco asqueroso. El agua está sucia y espumosa, y Yunho parpadea sorprendido mientras un poco de jabón se acumula bajo su mentón para luego gotear.

—Tú-

Y luego se convierte en una guerra. Jaejoong no puede respirar de la risa mientras el agua y el jabón y los trapos son lanzados de un lado a otro, dejando al final un desastre mucho más grande del que intentaban limpiar en primer lugar.

Jaejoong sonríe cuando finalmente Yunho lo envuelve en sus brazos con un abrazo, dejándolo sin aliento mientras están parados sobre charcos turbios que chapotean con cada sacudida del tren.

—Estoy feliz de haberte encontrado—Susurra Yunho.

—Yo también. —Responde Jaejoong, y se aleja lo suficiente para lanzarle el último tobo de agua a Yunho sobre su cabeza.





El tren hace unas cuantas paradas más antes de que puedan tener un compartimiento totalmente limpio. Cuando llegan a la estación en la que Yunho ha vivido por la mayoría de su vida, Jaejoong dice que se pueden quedar por un rato, si Yunho quiere. Pero él no quiere. Posa su mentón sobre el hombro de Jaejoong mientras miran a través de la ventana hacia afuera, viendo a la gente subirse y bajarse del tren y moverse con sus asuntos.

—Parece un lugar realmente agradable para vivir— Dice Jaejoong, sonriéndole a las inmaculadas filas de flores azules y amarillas, la arena roja es retenida cuidadosamente con bloques blancos que forman los senderos que llevan más adentro al laberinto de edificios.

—Lo es— Sonríe Yunho.

Jaejoong se duerme contra el hombro de Yunho mientras el tren se marcha, aliviado cuando la mano de Yunho se dobla sobre la suya.




Los próximos días pasan borrosos, llenos de comida y Yunho y de risas y Yunho y estaciones y Yunho. Jaejoong no recuerda nunca haber sido tan feliz.

—Dos paradas más—Yunho susurra.

—Comamos algo en la próxima—Sugiere Jaejoong, — Solo para estirar nuestras piernas.

Es una buena idea, y Yunho está de acuerdo, sonriendo tan brillantemente que Jaejoong tiene que mirar a otro sitio. —Brillas más de lo usual—murmulla al hombro de Yunho, y Yunho ríe, apartando cabello de la frente de Jaejoong.

—Es tu culpa. Realmente le gustas a mi alma, ¿Qué puedo decir?

—Yo te gusto, ¿Cierto?

El brazo de Yunho se desliza alrededor del medio de Jaejoong para abrazarlo fuertemente.

—Sí. Me gustas mucho.





La estación es un poco mugrienta.

Jaejoong comienza a buscar algún lugar para comer mientras Yunho corre a usar el baño. La estación es relativamente pequeña y el camino que lleva al pueblo que está detrás luce como si no fuera usado. Jaejoong no cree que eso sea una buena señal. Así que se sienta junto con sus bolsas en una mesa en un café al aire libre y espera, pensando en que tendrán que comer rápido. Y por como pinta, la comida tampoco será muy buena.

Cuando un mesero del café se le acerca de mal humor y con ajetreo, las sospechas de Jaejoong son con-firmadas, y ojea las opciones con cautela, finalmente se decide por el menú más sencillo y espera que sea una comida pasable. El mesero se va, y Jaejoong se acomoda con cuidado en su silla, teme que se rompa si usa mucha fuerza. Luce vieja y muy usada y necesita con urgencia una nueva capa de colorante, o de pintura—de lo que sea para sellar las grietas de madera que crujen cada vez que Jaejoong respira.

Se entretiene con la silla, intentando hacer que rechine una canción, hasta que Yunho regresa del baño. Le toma unos momentos a Jaejoong para notar que está halando a un chico junto a él de la mano.

Jaejoong se pone de pie.

El cabello del chico es oscuro y está pegado de forma extraña en su cabeza, y sus ropas lucen tan viejas que Jaejoong se pregunta por qué aún no se le han caído. El color de su alma es un cálido marrón oscuro que le recuerda a Jaejoong a chocolate y nueces.

—Lo encontré escondido en el baño—Dice Yunho, cuando están de pie en frente de Jaejoong como conductores en fila para una inspección.

Allí es cuando Jaejoong nota la sangre manchando la delgada ropa y el moretón que se está formando en la mejilla del muchacho. Jaejoong mira abajo donde la mano de Yunho toma fuertemente la del chico y luego arriba hacia el rostro aterrado del chico.


—Está bien. —Yunho dice— Este es Jaejoong.

El chico busca en sus bolsillos por unos segundos hasta que consigue un cuaderno con hojas arrugadas y usadas, con un pequeño y regordete lápiz atado con cinta adhesiva en el medio. Comienza a escribir y Jaejoong encuentra la mirada de Yunho, su corazón se aprieta dolorosamente por un momento.

Soy Junsu, dice el papel.

—Hola Junsu—Dice Jaejoong y consigue sonreírle.

—Pensé que quizás podría cenar con nosotros— Dice Yunho, y sus ojos están rogando.

Jaejoong no puede negarse y moja una servilleta mientras Junsu se sienta, presionándola contra su cara. Piden hielo cuando el mesero vuelve y al final de su comida, la cual Junsu ingiere como si nunca antes hubiese comido, el moretón ya luce mejor y Junsu tiene un espacio permanente en el corazón de Jaejoong.





Junsu no es realmente un chico. Él es un año menor que Jaejoong, y según lo que le dijo la gente con la que Yunho hablo, solía tener una voz.

Yunho le dice que Junsu perdió a su Compatible hace unos pocos meses debido a un accidente de tren. —Fue lanzado hacia los rieles porque estaba defendiendo a algún niño—Yunho susurra—El tren no se detuvo, simplemente rodo sobre él. Junsu no ha dicho una palabra a nadie desde que ocurrió. Simple-mente va de estación a estación, consiguiendo trabajos, rebuscando comida. Siempre lo golpean porque él es un alma Afligida y él no se quiere quedar con el resto de las almas de quienes han perdido a al-guien.

Jaejoong se traga sus lágrimas. Eso explica los moretones. Los Compatibles Afligidos (solitarios debido a la muerte de sus acompañantes o alguna separación forzada) no se supone que puedan viajar. Se supone que deben quedarse en la Estación de los Afligidos al comienzo de la línea y no molestar a nadie más. Los Viajantes Afligidos son comúnmente golpeados y torturados, especialmente por los jefes de las estaciones.

Jaejoong ve como Junsu toca su rostro en el espejo y Jaejoong se pregunta cómo se supone que sim-plemente se marche en la mañana. Se pregunta cómo han podido marcharse.

Los dedos de Yunho se aferran al brazo de Jaejoong. —Estaba pensando—Yunho comienza a decir.

—Vamos a llevarlo con nosotros.

Yunho parpadea rápidamente cuando Jaejoong se voltea para mirarlo — Sí. —Finalmente dice. —Sí.





Encuentran el Medidor más cercano en la Estación y le imprimen otro papel para que Junsu conserve, prueba de que realmente viaja con ellos y de que no es un aprovechado que quiere dar descanso a sus pies. Se apega más a Jaejoong, y Yunho pretende estar molesto al respecto (— ¡Porque yo lo encontré, Jaejoong!) pero no lo está realmente; Jaejoong y Junsu se conectan como los trenes y la arena, pequeñas piezas del mundo que siempre han estado juntas y que siempre lo estarán.

— Es diferente a estar contigo— Jaejoong le susurra a Yunho, quien ha pasado la última hora asegurándole a Jaejoong de que no está celoso en lo absoluto —Tú eres- una parte de mí. Como otra alma que esta enlazada a mi cuerpo en la que sé que me puedo apoyar para siempre.

Sólo se da cuenta de lo que ha dicho después de que Yunho se ha dormido y Jaejoong pasa la noche mortificado consigo mismo y preguntándose cómo volverá a mirar la cara de Yunho de nuevo.

El destino resuelve su problema por él cuando despierta y se da cuenta de que esta acostado de lado a Yunho con su nariz presionada a una suave mejilla.

Jaejoong pretende dormir hasta que siente que Yunho despierta y cuidadosamente lo mueve para acostarlo en el banco. Jaejoong siente que las manos de Yunho acarician su cabello y él sutilmente intenta enterrar su cabeza en sus brazos.

— Ya llegamos a nuestra estación. — Yunho murmura en el oído de Jaejoong.

— Mmm.

— Voy a buscar hospedaje para nosotros. Volveré para recogerte.

— ‘Sta bien — Jaejoong balbucea, y se voltea. Se siente un poco culpable dejando que Yunho salga solo, pero piensa que alguien tiene que quedarse con Junsu, así que se relaja en los cojines del banco del compartimiento y se vuelve a dormir.

Se despierta por los golpecitos que le da Junsu a su mejilla con sus dedos y suelta un quejido, entrecerrando los ojos por la luz que entra de la ventana.

Junsu sostiene su cuaderno en frente de la cara de Jaejoong. Yunho regreso. Dijo que fuéramos a la posada en el medio del pueblo. Ya llevo nuestros bolsos allí.

Jaejoong sonríe y se sienta, estirándose. — ¿Fuiste afuera?

Junsu niega con su cabeza.

Jaejoong mira afuera por la ventana. No es exactamente lo que esperaba—luce un poco más sucia y hay bastante gente deambulando en las calles. Junsu toma su mano mientras observan por un ratito.

—Supongo que deberíamos bajarnos antes de que el tren arranque— Jaejoong concluye, y comparten una sonrisa mientras entrelazan sus dedos.

Jaejoong lanza una última mirada al compartimiento que llamo casa por un buen tiempo antes de irse. Junsu le suelta la mano por un momento para escribir con intensidad, ¿estás triste?

—No realmente—Dice Jaejoong —Tendré las memorias por siempre. Y vamos a hacer muchas más-- contigo— agrega.

Junsu sonríe mientras bajan juntos del tren. Consultan un mapa pegado en la pared junto a la lista de estaciones para encontrar el camino que tienen que tomar y luego parten juntos, lanzándose hacia el ocupado pueblo y con la esperanza de que no se vayan a perder. Afortunadamente, hay unas cuantas señales indicando la dirección de la única posada de la estación y eso les ayuda.

Junsu se aferra a la mano de Jaejoong mientras caminan por la calle sucia, estudiosamente ignorando a los vendedores ambulantes que les ponen volantes bajo sus narices. Jaejoong lo mira y encuentra que Junsu tiene los ojos fuertemente cerrados, su nariz arrugándose mientras se presiona contra Jaejoong. —No van a lastimarte— Jaejoong le asegura. —Ahora estás con nosotros— Y le lanza una mirada asesina al hombre que les esta echando una mirada indecente.

Jaejoong siente a Yunho justo antes de verlo y Yunho sonríe mientras Jaejoong y Junsu caminan hacia él.

—Nos conseguí un cuarto—Yunho dice alegremente—Y también un poco de comida.

Junsu finalmente lanza una gran sonrisa y transfiere su agarre de la mano de Jaejoong a la manga de Yunho y tira impacientemente.

—Ya veo como son las cosas— murmura Jaejoong, y los ojos de Junsu brillan entretenidos mientras Yunho ríe.

La posada está un poco deteriorada, pero es cálido adentro y hay un acogedor fuego en la chimenea de la esquina así que Jaejoong piensa que estará bien.

La mesa de recepción a la que los lleva Yunho está metida en contra de una gran escalera que en realidad no es tan grande como luce. El hombre tras la mesa les sonríe, peinando hacia atrás el cabello de su amplia frente.

— Él es Yoochun— Yunho los introduce— Su compatible solía ser el jefe de esta estación.

—Este lugar se ha convertido en una porquería desde que decidió que no merecía su intelecto— El hombre se inclina sobre el escritorio para sonreír— Lo cual no merece.

— Oh— Jaejoong dice cuidadosamente, un poco intimidado porque los jefes de estación (incluso los que ya no lo son) son cosas que nunca deben ser subestimadas.

Junsu silenciosamente lanza un quejido y se esconde un poco más detrás del brazo de Yunho.

— No te preocupes— Dice Yoochun— Changmin no te tratara como imagino que los otros jefes te habrán tratado. Te prometo que te gustara. Ahora, ¿Dónde lo puse?

Yoochun comienza a escarbar dentro de las pilas de papeles sobre su escritorio para emerger triunfantemente con un juego de llaves. — La pequeña es para tu cuarto y la grande es para la puerta de la entrada. La cerramos de noche pero con esto no tendrán que preocuparse por dormir en las calles.

Le entrega las llaves a Yunho y luego le sonríe a Junsu. — Así que, ¿Cuál es tu nombre?

El labio de Junsu tiembla un poco antes de sacar su cuaderno y su lápiz pegado con cinta para escribir cuidadosamente, Junsu.

Yoochun busca un lápiz y papel en el escritorio, necesitas un nuevo lápiz.

Jaejoong piensa que quizás Yoochun fue un poco lejos pero Junsu sonríe y Jaejoong casi se ahoga con su lengua a lo que un rugido satisfecho se emite de alguna parte de la garganta de Junsu.

Jaejoong parpadea incrédulamente a Yunho a quien la quijada le cae al piso.

—Changmin llegara pronto. ¿Puedes cocinar?

Junsu niega con su cabeza y luego señala a Jaejoong.

— ¿Tu cocinas? —Yoochun corrige.

—Yo— Jaejoong tartamudea, —algo— Ha aprendido a cocinar por necesidad, quedándose en posadas como esta mientras caminaba junto a los carriles del tren —Si, supongo.

—Yo no puedo— Yoochun se encoge de hombros— Changmin no puede- bueno. Él sabe, pero usualmente no quiere ser molestado con la tarea de alimentar a todo el mundo. ¿Qué tal si les doy servicios que solo son accesibles para Compatibles más antiguos y tú puedes hacer la cena para nosotros cinco a cambio?

—Um— Dice Jaejoong.

—Si—Yunho responde por él, agarrando el hombre de Junsu con fuerza. —Sí, eso suena bien.

—Maravilloso— Yoochun sonríe de nuevo y toma las llaves de la mano resbaladiza de Yunho y las reemplaza por un juego diferente. —Puedes ir al último piso. La cocina esta por la esquina.

Están a punto de tomar las escaleras, luego de haberse despedido cordialmente con reverencias y sonrisas, cuando Junsu inesperadamente se voltea y escribe algo en una hoja de papel en frente de Yoochun.

Yoochun lo lee y luego niega con su cabeza, dejando que su mirada viaje a Yunho y Jaejoong para luego volver a caer en Junsu. —No me molestan las almas rojas en lo más mínimo.

Junsu escribe otra palabra.

—A Changmin tampoco. —Yoochun le asegura.

Junsu sonríe y corre de vuelta a Yunho, mirándolo como si dijera, Está bien, lo apruebo. Jaejoong
sintió un hormigueo recorrer sus extremidades mientras Yunho deja que su brazo se pose sobre el hombro de Junsu. No pudieron haber escogido un mejor compañero de viaje si lo hubiesen intentado.





Su habitación es más lujosa que cualquier lugar en el que se han quedado antes. Colchones de plumas y almohadas cubren una cama grande con un edredón grueso como del tamaño de la cabeza de Jaejoong. Hay otra cama puesta a un lado, la cual no están grande, pero luce igual de cómoda y Junsu inmediatamente cae sobre ella, con una sonrisa que está a punto de partir su cara en dos.

—Nunca me dejes— Dice Jaejoong placenteramente a una almohada— Quiero tener algo así algún día.

Yunho ríe y se estira a su lado. —No recuerdo la última vez que tuve una cama— dice, y se mueve para jalar a Jaejoong cerca de él, poniendo su quijada sobre la cabeza de Jaejoong.

—Mmm.

Se acuestan por un rato en silencio y luego Jaejoong se sienta y mira a Junsu quien ya se quedó dormido. —Ese sonido que hizo— Dice Jaejoong, y mira hacia abajo a Yunho.

—Obviamente estaba realmente sorprendido— Dice Yunho, enlazando sus dedos con Jaejoong—Quizás era su forma de reír.


— ¿Un extraño lo hace reír primero que nosotros? —Es un poco decepcionante, si Jaejoong va a ser honesto consigo mismo.

—Agradécelo— Yunho le reprende—Estoy hambriento. Vayamos a mirar la cocina.

Le dejan una nota a Junsu que Jaejoong cubrió con demasiados corazones y caritas felices y bajan las escaleras, evadiendo a Yoochun cuando lo ven aceptar un cálido abrazo de alguien que solo puede ser Changmin, si la forma en la que reaccionan sus almas es alguna indicación. La luz que emiten cada vez que sus cuerpos se tocan no tiene comparación, el púrpura azulado de Yoochun contra el alma de Changmin que titila entre un verde mar y un esmeralda oscuro.


Yunho lo conduce lejos y Jaejoong lanza un suspiro dramático cuando finalmente localiza la despensa de comida y la encuentra casi vacía.

—Tengo plena fe en ti. —Dice Yunho.

Jaejoong hace un puchero.


No puede hacer mucho con lo que tiene la posada, pero se las ingenia para juntar comida suficiente para una comida básica. Hace una gran olla de arroz porque sabe que debe haber otros huéspedes quedándose en la posada además de ellos y Jaejoong odiaría ver a cualquiera con hambre. Sabe muy bien lo que es y viendo que está usando la mayoría de la comida que no está dañada, es lo justo.

Jaejoong pone a Yunho a trabajar cortando los vegetales y para cuando Junsu baja, con su cabello despeinado por la cama, luciendo ojos brillantes y listo para tomar el mundo, Yunho solo ha cortado la mitad de lo que Jaejoong le puso en frente.

—Ayúdalo—Le dice a Junsu—Es tan lento como la melaza.


Yunho da un sollozo pero la mirada en su rostro hace que la calidez se expanda a través del estómago de Jaejoong y se sonroja, prefiriendo prestarle atención a su carne para no cortarse un dedo por accidente.

Colocan la carne de manera agradable en los platos, los platos secundarios junto a ellos y un gran bol de arroz en el centro de la mesa. Jaejoong coloca paños sobre la comida para que no se enfríe pero no tiene de que preocuparse. Yoochun y Changmin entran sonriendo, tomados de la mano y sus almas crean pequeñas tormentas de rayos donde se tocan.

Yunho saluda a Changmin cálidamente y Jaejoong encuentra que ya le gusta el antiguo jefe de la estación cuando nota que no hace ningún comentario respecto al color del alma de Yunho. El hecho de que ya Junsu le había preguntado a Yoochun si a Changmin le molestaría o no, no parece ser algo que Junsu recuerde al estar frente a él. Se esconde detrás de Yunho, sólo sus ojos se pueden ver desde el hombro de Yunho.
Yoochun gira su cabeza y estira una mano para poner a Junsu enfrente de Changmin.

—Tú debes ser Junsu— Dice Changmin, y le sonríe.

Junsu traga saliva nerviosamente y luego asiente, encogiéndose contra el pecho de Yunho.

—No voy a lastimarte—Le asegura Changmin. —Me parece maravilloso que aun sigas viajando.

Junsu lo observa con sospecha por un minuto para luego sacar su lápiz y papel. ¿De verdad?

—Si—Asiente Changmin, —Yoochun tenía razón. Sí que necesitas un lápiz nuevo.

Revisa sus bolsillos por un momento antes de sacar un lápiz con la punta recientemente afilada. Junsu lo mira maravillado por un minuto antes de escribir rápidamente. ¿Para mí?

—Sí.

Jaejoong pellizca a Junsu en un costado cuando ve que no se mueve a aceptar el regalo.

Gracias, escribe Junsu con su lápiz nuevo, y Yunho tira el viejo a la basura mientras Jaejoong los guía a la mesa como si fuese un perro ovejero.

Junsu no se sienta junto a Changmin pero no está temblando. Jaejoong sospecha que la mano que Junsu mantiene en su bolsillo está sujetando con fuerza el regalo mientras intenta decidir si Changmin le está jugando una broma o no. A Jaejoong le gustaría creer que no es así, y se convence a si mismo de ello mientras observa como Yunho bombardea a Changmin de preguntas.

A Jaejoong le parece aburrido, así que se enfoca en Yoochun y en cómo no parece poder mantener sus manos alejadas de Changmin por mucho tiempo. Mientras que las almas de Jaejoong y Yunho se deslizan juntas y se funden sin que nadie se dé cuenta, las de Yoochun y Changmin sueltan chispas, con un casi duro (pero no tanto) chirrido que ellos parecen encontrar satisfactorio. Jaejoong observa como Yoochun está totalmente entretenido por las pequeñas llamas de luz que se encienden cada vez que toca el hombre de Changmin, o su antebrazo o las puntas de sus dedos.

Piensa que no deben de tener mucho tiempo juntos si Yoochun aun esta maravillado por ello, pero Jaejoong es sorprendido al descubrir que ya han sido varios años desde que imprimieron su primer papel de compatibilidad.

—Lo perdí accidentalmente luego del primer par de días. —Admite Yoochun, mientas Changmin voltea sus ojos. —Así que ahora es él quien lo guarda.

Jaejoong pestañea por la luz que brilla alrededor de sus manos entrelazadas y se pregunta, ¿Cómo demonios pueden dormir?





Se quedan con Yoochun y Changmin por una semana entera.

Junsu se abre rápidamente a Yoochun, aunque aún es un poco reservado con Changmin. Jaejoong está agradecido por la distracción porque con Junsu ocupado tiene menos cosas de que preocuparse y es capaz de tener más tiempo a solas con Yunho.

No es como si hicieran mucho más que caminar por las calles y no es como si Jaejoong se quejara, pero ve como Yoochun y Changmin se miran el uno al otro, ve como sus rostros se acarician cuando se reclinan para leer uno de los libros de Changmin juntos, y piensa que eso sería agradable. No es como si lo que él y Yunho tienen no es agradable, por supuesto. Jaejoong es más feliz de lo que jamás había sido.

—Estaba pensando, —Yunho dice una noche mientras se mueven a través de los puestos que venden mercancía a precios que aún no pueden pagar.

—La última vez que dijiste eso, —Bromea Jaejoong—Terminamos con Junsu. ¿Has encontrado a otro afligido?

—No. —Tartamudea Yunho—No- No lo he hecho-Pero, es sobre Junsu. No creo que él—bueno, sé que no ha podido ir a ver la tumba de su Compatible.

Jaejoong se detiene junto a un carro que vende estuches para guardar papeles de Compatibilidad y frunce el ceño. —Oh.

—Ya que esta viajando. — Dice Yunho, —Los Jefes de estación no le habrán permitido ir. Pensé, que quizás, podríamos llevarlo. Para que pueda visitarla.

Normalmente, los Compatibles Afligidos son capaces de visitar la Estación de Tumbas al menos una vez al año, siempre y cuando sigan las reglas del jefe y no viajen. Viendo que Junsu no ha estado siguiendo las reglas, es seguro apostar que no la ha visitado, y eso hace que el corazón de Jaejoong duela un poquito más.

—Él tendrá una especie de cierre, — Asiente Jaejoong, —Creo que es una buena idea.

Yunho envuelve un brazo alrededor del cuello de Jaejoong y lo atrae hacia él, sonriendo en su cabello. Jaejoong resbala su brazo alrededor del medio de Yunho y continúan por la calle. —Eres perfecto para mí—Declara Yunho.

— ¿Porque estoy de acuerdo contigo todo el tiempo? —Pregunta Jaejoong.

—No es que estés de acuerdo conmigo, es solo que pensamos las mismas cosas. Estoy contento.

Jaejoong aprieta el torso de Yunho porque no sabe que decir y Yunho parece aceptarlo, y cambia la conversación hacía, —Ooh mira, aquí hay unas ropas que nuestra Compatibilidad nos puede comprar, ¿Qué opinas?

Terminan comprando varios trajes nuevos para sí mismos, al igual que un par de cosas para Junsu, y dejan a una vendedora muy feliz que les agita la mano mientras se regresan hacia la posada.

Junsu está escribiendo de ida y vuelta con Yoochun cuando regresan e inmediatamente mira las bolsas con interés.

—Sí, te compramos ropa— Dice Jaejoong, y Junsu se abalanza a él.

Su entusiasmo son todas las gracias que necesitan y sonríen mientras corre alrededor del cuarto para luego romper las escaleras para irse a cambiar.

Ellos lo siguen lentamente, sus piernas están cansadas de caminar, y Junsu ya se ha cambiado para cuando llegan a su habitación. Jaejoong pone sus compras a un lado mientras Junsu escribe acerca de lo bien que huelen sus ropas nuevas, y cuan suaves se sienten, y que si ¿puede por favor quemar todo lo demás que posee?

—Si quieres— Dice Yunho, poniéndose contra la cabecera de la cama. —Pero, ven aquí primero.

Jaejoong se sienta a su lado mientras Junsu se acerca y se acomoda en medio de los dos, con lápiz y cuaderno listos, acertadamente presintiendo una seria discusión.

—Estuvimos pensando—Comienza Yunho, y luego se aclara la garganta. —Cuando tu Compatible murió—hace una pausa— ¿Fuiste a visitar su tumba? — pregunta.

Los ojos de Junsu se abren de par en par.

—Porque estuvimos hablando y si tu querías- si te gustaría, podríamos ir allí para que puedas pagar tus respetos.

Jaejoong supone que debió haber visto venir las lágrimas, pero está un poco sorprendido cuando el lápiz casi vuela hacia su cara y Junsu intenta aferrarse a él y a Yunho al mismo tiempo. Es mayormente callado pero su respiración entrecortada es audible mientras Yunho se acerca más y Jaejoong le acaricia el cabello.

Lo toman como un sí.





Jaejoong no está muy seguro de como ocurre, pero de alguna forma, entre cocinar la cena para los cinco y de decirle a Yoochun que se irán a visitar la Estación de las Tumbas de los Afligidos, Changmin se invita a sí mismo.

—De cualquier forma nunca podrán entrar sin un Jefe de Estación—Dice, y Yoochun asiente al fondo.

—Hemos querido irnos desde hace un buen tiempo— Dice Yoochun—Solo que no habíamos tenido una buena razón.

— ¿No les importa, cierto?

—Pero, —Dice Jaejoong, y luego se da cuenta de que no tiene argumento y se pregunta en que momento los dos tontos sonrientes enfrente de él se hicieron un camino hacia su corazón.

Sorprendentemente, antes de que alguien le pregunte a Junsu, él mismo lo dice, ¿Vendrán con nosotros, cierto? es escrito ansiosamente a través de la mitad de una página y es puesto frente a la cara de Yoochun. Luce sorprendido por un momento, pero luego sonríe y dice.

—Como si pudiéramos decirle adiós a una cara tan apuesta.

Junsu se acomoda el cabello.

Todos empacan poco, siendo Changmin la única excepción. Tiene una caja llena de libros y otras cosas costosas de Jefes de Estación las cuales no se siente cómodo dejando atrás. —Nunca se sabe con qué nos iremos a encontrar. —Explica y Yoochun solo se encoge de hombros cuando Jaejoong le lanza una mirada.

—Solo complácelo—Susurra Yoochun, y pretende no oír a Changmin gruñir tras su espalda mientras se suben al tren.

El Conductor les da tanto a Yunho como a Junsu una mirada temerosa, pero no les dice nada mientras Changmin los apresura a subirse, su alma verde tomando una tonalidad oscura en señal de advertencia.

Changmin ha reservado un gran compartimiento para los cinco que es más como un pequeño apartamento que otra cosa. Tres camas, un baño, una sala, y una cocina miniatura, todo arrejuntado al frente del tren. Una cama está separada de las otras dos en un pequeño compartimiento propio y a Jaejoong no le importa cuando Yoochun lo aclama para Changmin y él. A veces Jaejoong tiene la impresión de que hacen cosas juntos que prefieren que nadie vea.

Con Junsu lanzándose sobre su cama contento y Yunho estirando sus brazos para que Jaejoong se le una en su cómodo edredón, ahora está seguro de que su vida es perfecta.





Changmin se las arregla para conseguirles comida suficiente para el viaje y Jaejoong pasa gran parte de su tiempo en la cocina, leyendo libros de cocina que Changmin trajo, probando nuevas recetas y combinaciones de comida que hace que muchos Compatibles pasen para asomarse a la ventana o por la puerta para tomar un poco del aroma de sus creaciones.

Deberíamos cobrar a la gente por comida, Escribe Junsu y Yoochun ríe como tonto mientras Yunho hace un puchero y dice —Ninguna cantidad de dinero es digna de la comida de Joongie.

—No quiero venderla—Dice Jaejoong, —Está hecha con amor. No sabrá tan bien para los extraños.

Junsu pretende que no ve como la sonrisa de Yunho le parte la cara, pero esta secretamente complacido.

—No quiero que la gente pase por aquí— Agrega Changmin— ¿Y si intentan robar algo?

Yoochun ríe y le da una palmada a su hombro, produciendo chispas, y tienen una pelea de almohadas improvisada que termina con ellos envueltos el uno en el otro sobre un sofá, teniendo lo que obviamente es una conversación que más nadie debería escuchar.

Así que Jaejoong solo observa.

Pueden sentarse por horas dentro del compartimiento, mientras Changmin lee y Yoochun lo toca o Yoochun duerme y Changmin le acaricia el cabello y más veces que otras, con ambos pulsando sus dedos sobre el otro, nunca se aburren de los pequeños destellos de luz verde y purpura.

Algunas veces, cuando Junsu está hojeando los libros de Changmin y Jaejoong está arreglando algún desastre en la cocina y Yunho está afuera revisando los mapas de las estaciones, Changmin y Yoochun se encierran en el compartimiento conjunto y la luz que emiten a través de los bordes de la puerta es cegadora. Jaejoong tiene que mirar a otro lado por miedo a perder su vista.

—Mi propio juego de fuegos artificiales— Yoochun susurra a veces satisfecho y sus palabras mandan olas de verde y purpura a través de la piel de Changmin.

Junsu los ve por unas horas el primer día del viaje, pero luego se aburre, y le escribe a Jaejoong sobre todas las cosas que dejan atrás. Changmin tiene que bajarse en cada Estación y firmar algo que es requerido por quienes fueron Jefes de Estación y algunas veces se lleva a Yoochun y ocasionalmente a Junsu con él. Regresan con comida e historias y Junsu siempre llega con abrazos, con sus brazos firmes alrededor de Jaejoong, pegándose como una sanguijuela.

Yunho hace puchero pero Jaejoong siempre le sirve comida de primero, así que no se queja.

Hay una parada en particular que Jaejoong siempre recordara, Changmin y Yoochun regresaran tarde. Junsu ya está dormido, arropado en sus sabanas y respirando tranquilamente, completamente pacifico.

Yunho está lavando los platos porque usualmente a Jaejoong no le gusta hacerlo (— ¡Acabo de cocinar un montón de comida! Ya no quiero estar de pie—) mientras suspira y tararea al ver por la ventana, esperando a que Changmin y Yoochun regresen.

—Espero que lleguen antes de que el tren se marche— Murmulla Jaejoong.

Yunho dice algo desde el otro lado de la habitación pero Jaejoong no lo oye. Piensa que no debe ser importante porque Yunho no lo repite, así que Jaejoong vuelve a mirar como los postes de luz iluminan en la oscuridad y los mosquitos se comienzan a agrupar a su alrededor. Solía querer ser uno de ellos, creyendo que sus vidas eran mucho menos complicadas que la suya, pero ahora es feliz. Ahora solo quiere ser Kim Jaejoong porque Kim Jaejoong tiene a Yunho. Yunho y los otros tres miembros de su familia improvisada que hacen que su vida sea un poco más hermosa.

Jaejoong está a punto de voltearse e ir a acurrucarse junto a Yunho cuando ve a Yoochun y Changmin caminando de vuelta lentamente, tomados de la mano. Una emoción desconocida se posa en el estómago de Jaejoong. La manera en la que se miran el uno al otro lo hace sonrojarse, y su corazón escala hasta su garganta cuando de repente Yoochun jala de la mano a Changmin y hay un destello de luz a lo que Changmin lo presiona contra su pecho y ambos se aferran al otro en las sombras.

Una mano pasa titubeantemente sobre el hombro de Jaejoong antes de posarse sobre él, y Jaejoong siente a Yunho pasar un brazo alrededor de él. Miran a Changmin besar la garganta de Yoochun y luego roza su barbilla para capturar nuevamente su boca.

Jaejoong suspira silenciosamente.

— ¿Quieres eso? — Pregunta Yunho.

El estómago de Jaejoong se encoge cuando el aliento de Yunho se escabulle por su cuello. Se voltea, y sonríe débilmente y levanta una ceja. ¿Acaso no lo he dejado en claro?

Quizás es por Junsu y su ahora habilidad para leer rostros y expresiones mucho más fácilmente sin tener que necesariamente hablar, pero Yunho parece comprender la pregunta callada de Jaejoong porque sonríe. Un latido, dos latidos, y Yunho lo abraza más cerca, su aliento sopla a través del rostro de Jaejoong, sus bocas se alinean por un segundo que parece una eternidad hasta que Jaejoong inclina su mentón y sus almas se acarician. Las pieles se tocan, los colores se avivan, y por un momento (o dos o cinco u ochocientos mil,) Jaejoong se siente perfecto.


Luego es un poco embarazoso, pero solo porque Yoochun los ve y silba lo suficientemente alto como para despertar a Junsu. La cara de Jaejoong esta tan roja que está seguro de que se la va a quemar.

—Ya era hora, — Yoochun continua, — Pensé que llegaríamos al fin del mundo antes de que te besara.

—Muy bien — Dice Changmin, —Hora de dormir. Vamos, — y jala a Yoochun fuera del compartimiento. Aun así, Jaejoong nota su risa, y lanza un quejido porque está seguro de que ninguno de los dos van a dejarlo en paz.

Junsu les pestañea los ojos desde su cama. Sonríe y luego se vuelve a arropar en sus sábanas y se duerme, respirando tranquilamente.

Hay un gran soplo de aire en su oreja y Jaejoong se sobresalta antes de darse cuenta de que Yunho suspiro. —Pensé—él dice, —Junsu- me preocupaba— Finalmente admite, —Me preocupaba que el vernos lo hiciera sentir mal.

—A mí también. —Jaejoong confiesa.

Y quizás, piensa, es por ello que esperaron tanto para hacer algo acerca del revoloteo de sus corazones cada vez que se sonreían mutuamente.

A Jaejoong no le importa mucho. —Valió la pena, — Dice Jaejoong mientras Yunho apaga las luces y se acuesta junto a Jaejoong, sus manos se aferran en la oscuridad.

El beso de Yunho le prueba que está de acuerdo con él.





Es un largo camino para llegar a la Estación de las Tumbas. Esta al final del riel Principal, más allá de todo, y ninguna persona en su sano juicio querría viajar más allá en el riel secundario. No hay nada que valga la pena luego de él. Jaejoong no le da importancia mientras van en camino hacia la última estación.

Durante el tiempo que les ha tomado llegar, Jaejoong le ha gritado a Yoochun por sus miradas malintencionadas al menos una docena de veces, ha cocinado tantas comidas que ha perdido la cuenta, y ha leído todos los libros de cocina de Changmin y los libros acerca de las almas Afligidas y los libros que hablan acerca de las de color rojo (que suman un aproximado de varias docenas).

Changmin se baja primero del tren, dirigiéndose inmediatamente hacia el jefe de la estación y haciendo arreglos en el alojamiento así como del permiso para que Junsu pueda visitar la tumba de su Compatible. Vuelve luego de una hora, luciendo realmente furioso.

Jaejoong hace el intento de preguntarle al respecto pero Yoochun le hace una X con sus dedos detrás de Changmin y niega con su cabeza.

Sin embargo, Junsu no lo ve, y se acerca a Changmin, jalando ansiosamente de su manga.

—Bastardos—Changmin sisea, haciendo que Junsu se encoja. —No, tu no. Estúpido e idiota jefe de estación, espero que tenga una horrible muerte.

Junsu frunce el ceño y luego busca su cuaderno. ¿No puedo ir?

—Si puedes—Le dice Changmin, —Pero vas a quedarte cerca de mí. —Mira a Jaejoong y dice, —Tú te quedas en la estación con Yunho, desempaca nuestras cosas con Yoochun y vayan a la posada. Y luego quédense adentro.

Jaejoong da un paso hacia atrás involuntariamente.

—Es solo que—Changmin intenta explicar—El jefe de la estación es un imbécil.

—Bajaremos todo del tren. —Le asegura Yunho a Changmin, —Tu ve adelante con Junsu.

Junsu luce aterrado mientras que Changmin le toma la mano. — ¿Estás seguro de querer hacer esto?

Jaejoong traga saliva a lo que Junsu asiente.

—No me vayas a soltar. —Le dice Changmin.

Jaejoong intenta darle una sonrisa alentadora a Junsu mientras se ponen en marcha.

—No te preocupes—Le dice Yoochun. —Changmin es realmente feroz, literalmente.

Eso no ayuda a los nervios de Jaejoong.





El primero de sus problemas es que Changmin no les dijo dónde estaba la posada. El pueblo es sombrío, con muchos edificios apilados uno junto al otro, pero están vacíos, hay muy poca gente a la vista mientras Jaejoong, Yunho y Yoochun cargan su equipaje y la caja de Changmin del tren a la sombra de la estación.

Jaejoong suspira mientras están allí de pie, incomodos, viendo como el tren se marcha, el conductor obviamente está en un apuro para irse.

—Es una estación de tumbas—Murmulla Yoochun, mientras toma un bolso, —Que irrespetuoso.

Yunho estudia un mapa pegado a la pared por algunos minutos mientras Jaejoong mira intensamente a un transeúnte que los evita lo más que puede. Yoochun le da una palmada en su hombro.

—Creo que simplemente tenemos que ir derecho por la calle principal—Dice Yunho.

Logran cargar todo el equipaje en un solo viaje, tomando un carrito bajo en el que ponen la mayoría de las cosas. No hay casi gente en el camino pero si Jaejoong presta atención, puede ver que hay ojos que se asoman a verlos detrás de las cortinas de las ventanas y de los bordes de las puertas.

Caminan por milla y media antes de que Yunho anuncie que claramente están en el camino equivocado o pasaron la posada sin darse cuenta. —Estoy confundido. —Dice.

A Jaejoong no le gusta la idea de pararse en el medio del camino.

—Preguntémosle a alguien—Dice Yoochun.

—Um—Dice Jaejoong, porque a veces Yoochun olvida que su Compatible que fue jefe de estación no está con él, y lo mete en problemas. —No estoy seguro de si deberíamos.

Yoochun ignora la advertencia y comienza a buscar a alguna persona en la calle, finalmente encuentra a un hombre sentado en una silla afuera de una de las puertas. No parece ser muy amigable pero Yoochun va de cualquier manera, su alma destella fuertemente en contraste con los colores apagados del lugar.

—Hola—Dice cordialmente.

Recibe una mirada amargada.

—Estamos buscando la posada, —Dice Yoochun— ¿Ya la pasamos?

—El hombre frunce el ceño con más fuerza y sus ojos se van hacia Jaejoong y finalmente caen en Yunho. —No quiero hablar contigo particularmente.

Yoochun parpadea. —En ese caso, puede señalar.

—No, Por favor salga de mi vista. No quiero contagiar su mala suerte. —dice el viejo y su alma se torna de un amarillo brillante a un amarillo verdoso enfermizo mientras lo mira con desprecio. —Las almas rojas siempre son tan desafortunadas.

Jaejoong frunce el ceño hacia el hombre y su alma se envuelve alrededor de Yunho de manera protectora. —Si tan solo pudiese dirigirnos hacia la posada. —Dice Jaejoong—Lo apreciaríamos.

El hombre se burla. —Estoy seguro de que la encontraras. Es roja—Dice—Igual que tú.

Jaejoong quiere golpearlo desesperadamente, le sabe que sea un anciano, pero Yunho lo detiene. —No vale la pena—Le susurra—Ya déjalo.

No puedo. —Dice Jaejoong, e intenta soltarse.

—Por favor. Por mi—Dice Yunho—Solo olvídalo. No es la gran cosa.

Jaejoong siente ganas de llorar y tiene que tragarse las ganas. —No es justo. No es tu culpa.

Yoochun luce un poco perturbado y rodea a Jaejoong con un brazo, poniéndolo en el medio de él y Yunho como si fuese un emparedado. —Sólo sigamos. Hare que Changmin le grite luego.

Recogen sus pertenencias y continúan, finalmente encuentran la posada escondida en parte bastante deteriorada del pueblo. Y es de hecho de un color rojo gastado, aunque parece que en vez de haber sido pintada de esa manera, la exposición constante a la arena (y no haberlo limpiado apropiadamente) es la explicación más razonable de su color.

Jaejoong roza su mano en la madera mientras entran, y piensa que el azul de su alma se ve mucho mejor en contraste con el rojo de Yunho que con el de la posada.

La persona en el escritorio de la recepción los evade en lo posible, dándoles la llave con su brazo tan estirado como puede, como si el alma de Yunho se le fuese a contagiar.

— ¿Por qué son tan supersticiosos? —Dice Yoochun entre dientes. —Esto es ridículo.

Su habitación, afortunadamente es una de las mejores gracias a la influencia de Changmin, pero en definitiva no es buena. Ni si quiera hay cortinas; solo dos camas, las cobijas y almohadas lucen como si no hubiesen sido lavadas en años.

—Que asco. —Dice Yoochun. —Esto es inaceptable.

—No creo que vaya a ponerse mejor— Dice Jaejoong.

Se acerca a una cama con cuidado y quita las sabanas. No hay insectos, y luego de una inspección profunda se siente un poco mejor y se acuesta, intentado de no respirar profundo. Hay un olor en el cuarto que no es necesariamente agradable.

—No quiero quedarme aquí por mucho tiempo.

Siente que la cama se inclina y su alma reacciona mientras que Yunho envuelve a Jaejoong en sus brazos. —Yo tampoco—Dice.


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