pichiruchi: (homin)
[personal profile] pichiruchi
Título / Tittle: Flesh & Bones / Carne y huesos
Escrito por / Written by: madamteatime
Pareja / Pairing: homin
Género / Genre: supernatural
Clasificación / Rating: PG-13
Resumen / Summary: Uhri → Victima. Basado en una corta historia finlandes acerca de un cazador que ve al ciervo perfecto y se obsesiona con él.
Original: un sólo capítulo / one-shot
Traducido por / Translated by: [livejournal.com profile] pichiruchi
Notas de la traductora: Es que, encaja.... ¡Y el final!, adoro el final.





Flesh & Bones

Carne y huesos




¿Por qué intentaste matarme?

— Porque eres la creatura más hermosa que haya visto.

— ¿Qué clase de monstruo quiere matar a lo que encuentra hermoso?



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El invierno de ese año es largo y cruel. Yunho lo anticipaba, pero la cruda realidad del invierno lo toma por sorpresa. Cierra y asegura cada puerta y se sienta a esperar que pase, pero luego de dos semanas se le empiezan a acabar los suministros. Ningún cazador que aprecie su sal se atrevería a salir a la fría tormenta de nieve ártica, pero Yunho lo hace de todas maneras, y arrastra madera a un lado de su cabaña y mata a un gordo jabalí que debería durarle por una semana más. Incluso los lobos han dejado el bosque, buscando pastizales más cálidos hacia el sur, pero Yunho está determinado a sobrellevar lo peor de la estación. Cuando llegue la primera todo habrá valido la pena.

La primera vez que ve al ciervo cree que es una ilusión, alguna alucinación producida por el débil resplandor de la luz del sol sobre la nieve. No hay venados en estos bosques así que el ciervo es una anomalía, una magnifica anomalía de color crema con cuernos tan largos que empequeñecen a los arboles de los alrededores. Mira fijamente a Yunho y Yunho lo mira, y luego hace algún movimiento pequeño y corre rápidamente lejos del lugar, tan breve y ligero como un sueño.

Lo ve de nuevo una semana después, husmeando alrededor de la maleza por alimento. Yunho se detiene y lo observa desde la distancia, su rifle pesa en su mano y sus ojos viajan a través del largo cuello y de la forma elegante en que lo limpia y se dirigen al balancear de los cuernos que van de arriba abajo mientras lame la nieve. Puede sacar un muy bien precio por esos cuernos con el negociante del mercado negro que esta abajo en la aldea. Yunho se mueve, una rama se rompe bajo sus pies, y el ciervo levanta su cabeza mientras el sonido hace eco a través del bosque como un disparo. Sus ojos líquidos de fijan en Yunho y el cazador se congela, atrapado y preso por esa suave mirada marrón. Su mano palpita sobre su pistola y la levanta un poco, pero el ciervo se ha escapado antes de que pueda apuntarle.

Le persigue sus pensamientos. Sueña con las sombras titilando a través de los árboles, que se rompen por la brillante silueta de un ciervo que corre. Da un brinco desde el borde de una piedra y da saltos en frente de él, girando su hermosa cabeza y atrapándolo con una mirada arrogante. Yunho intenta seguirlo cuando comienza a alejarse pero sus pies están congelados en el piso. Lo llama, pero el ciervo desaparece en un remolino de nieve. Mira fijamente allí por un largo tiempo y se despierta desorientado y con nauseas.
Yunho solamente mata a las creaturas del bosque para comer o por defensa propia, pero quiere al ciervo por razones de las que ni el mismo está seguro. Algo tan único y hermoso merece ser inmortalizado para siempre, y no hay un estado de existencia más permanente que la muerte. Quiere montar esa magnífica cabeza en su pared, un premio y recordatorio de la majestuosidad que puede ofrecer la naturaleza. Quiere que esos ojos líquidos dejen de perseguirlo. Quiere dejar de perseguirlo en sus sueños.

No lo vuelve a ver por unas semanas y Yunho se pregunta si el invierno mató a la pobre criatura antes que él pudiera hacerlo. Explora el bosque buscando rastros del ciervo pero ha dejado tantas huellas como un fantasma. Quizás lo imagino, alguna obsesión extraña causada por una mente solitaria. Mejor eso que pensar que fue desperdiciado en alguna zanja fría en los confines de la tierra.

Estuvo a punto de desistir en volverlo a ver cuándo un destello de color crema titila a través de los árboles en frente de su cabaña. Yunho toma su rifle y corre tras él, esquivando ramas bajas mientras se lanza tras la criatura. El ciervo zigzaguea dentro y fuera de su rango de visión - es rápido, mucho más rápido que él, pero Yunho acorta la distancia a través de un atajo atravesando la maleza, da la vuelta a un sitio más alto, y se pone encima de una piedra que esta sobre la trayectoria del ciervo. Se agacha y apunta, y capta un vistazo del ciervo a través de los árboles. Sigue a la criatura con su rifle, intenta que sea una muerte limpia. El ciervo hace una pausa, gira su cabeza y Yunho tira del gatillo.

El sonido del disparo se rompe a través del aire. Lo hizo un segundo muy tarde - el ciervo ya se ha empezado a mover cuando él disparó. Despareció de su vista y no puede ver si le dio o no. Cerca de allí, un pájaro toma vuelo con un chillido y un instante después un grito quiebra el bosque silencioso. Yunho se alerta, porque los sonidos no son esos de un animal que se está muriendo -es un grito humano, alguien tiene un dolor inimaginable. Se desliza y resbala de la piedra antes de correr hacia el sonido. Alguien está haciendo un bajo y agudo sonido interrumpido por sollozos. Oye movimiento y lo llama, la preocupación forma arrugas en su frente.

— ¿Hola? ¿Hay alguien allí?

Unos pocos segundos después Yunho casi se tropieza encima del hombre que esta posado sobre el piso del bosque, la nieve a su alrededor esta manchada de rosa con su propia sangre. Está desnudo y sangra de una herida en su muslo. A lo que Yunho se agacha a su lado él hace un sonido aterrorizado e intenta escabullirse, pero su herida no le permite ir lejos. Yunho estira sus manos en forma tranquilizante.

— Oye, está bien —dice suavemente. — Aquí — Se quita su abrigo y lo coloca sobre el hombre desnudo. Le ayuda a ponerse de pie, pero el hombre no puede caminar. Intenta poner peso sobre su pierna herida pero vuelve a colapsar con un llanto de dolor. Yunho lo ayuda a colocarse sobre su espalda y se levanta con el extraño aferrándose a él. Soplos de aire tembloroso calientan su piel mientras toma el camino de vuelta a su cabaña, con la cabeza dándole vueltas con preguntas y culpa.

— Lo siento. No me di cuenta de que había alguien más afuera —él dice. El hombre no hace respuesta alguna a excepción de ajustar el agarre alrededor de su cuello y de dar un pequeño quejido a lo que Yunho le da un pequeño golpe en su pierna herida.

—Soy Yunho —le dice eventualmente — ¿Cuál es tu nombre?

El hombre sigue sin decir nada y Yunho comienza a preguntarse si se ha desmayado. Pero cuando llega a casa y lo baja a la cama el extraño vuelve a llorar y lo mira fijamente, muy despierto pero no menos asustado que hace un rato. Sus ojos se mueven por la habitación, captando las pieles que cuelgan en la chimenea (para venderlas o convertirlas en abrigos y cobijas de piel) y la carne que se está asando en el asador. El fuego ya es simple brasa y Yunho lo devuelve a la vida nuevamente antes de buscar su kit médico y de agacharse junto al extraño herido.

— ¿Puedes caminar? — pregunta. El otro hombre no se mueve, solo mira fijamente a la gasa y el antiséptico en las manos de Yunho. Su fija mirada comienza a asustar un poco a Yunho. Hay algo salvaje e indomable en él, en el largo cabello marrón que cae sobre sus ojos y en los elegantes músculos bajo su piel que dan indicios de una vida al aire libre. No puede ser mucho más joven que Yunho pero sus ojos parecen ser de la antigüedad. Yunho se mueve hacia él y él se encoje, girando su cabeza de una manera que es extrañamente reminiscente de su escurridizo ciervo. Yunho se detiene, y lo mira de frente.

—Tú… tú me lo recuerdas — dice vagamente. El extraño se paraliza y se apoya más cerca. —El ciervo — Yunho respira. Saca una mano para sacarle el cabello del rostro del hombre y él se encoge súbitamente hacia atrás, casi derrama la botella de antiséptico. Un poco se escurre en las sábanas y Yunho chasquea la lengua.

—Ahora mira lo que has hecho —lo regaña. Ese tono de voz parece funcionar mejor que el calmante -el extraño se calma, viendo con curiosidad como Yunho le limpia la herida. Hace un siseo por el ardor pero no se mueve, incluso cuando Yunho le saca cuidadosamente la bala del muslo. Mira una vez hacia el hombre durante el procedimiento y lo ve apretando sus dientes, lágrimas silenciosas que brotan de su cara, pero apenas y hace un ruido mientras Yunho lo limpia y le venda la herida. Le trae un vaso de agua y unas pastillas analgésicas, le ayuda a tomarlas antes de permitir al extraño, salvaje hombre volver a hundirse en sus sábanas.

Sus ojos revolotean y Yunho se encuentra a si mismo mirándolos de nuevo. Ahora que ha dejado de estar en pánico nota que el extraño es muy hermoso con sus elegantes rasgos y sus labios amplios y generosos. Abre sus ojos medio dormido y hecha una mirada fija a Yunho, algo indescriptible palpita en su líquida profundidad.
—Changmin —dice suavemente. Momentos después se rinde ante la medicina y duerme.


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Yunho se despierta por los sonidos de rasguños en sus paredes de madera. Se quedó dormido en su sillón junto a la cama, muy cansado y confundido como para hacer mucho excepto comer una rápida cena y asegurarse de que el extraño- Changmin- estaba caliente y descansando bien. Se despierta sobresaltado mientras un bajo quejido hace eco a través de la habitación y encuentra a Changmin revolcándose en su cama, sonrojado y respirando con dificultad. Yunho presiona una mano a su frente y sisea.

—Maldición. Tienes fiebre… quédate quieto, déjame revisar tu pierna—dice. Changmin jadea, con sus ojos de par en par llenos de incomprensión- pero se calma cuando Yunho jala la sabana y niega con su cabeza al desastre bajo las sabanas. Changmin sangró a través de su vendaje y toda las sabanas están manchadas de rojo. Yunho jala la gasa y aprieta los dientes cuando el otro hombre llora.

—Dios, espero que no esté infectado. Voy a volverlo a vendar, un segundo— le dice. Sabe que Changmin le entiende, aunque no diga nada mientras Yunho le cambia la ropa y quita las sabanas ensangrentadas. Siente una mano sobre su brazo antes de voltearse y encontrarse con Changmin que lo mira con culpa.

—Lo siento. — dice, mirando el desastre en el que ha convertido las sabanas. La boca de Yunho se seca antes de que pueda negar con su cabeza.

—Está bien. No es tu culpa. Yo fui el que te disparo— le dice. Esto parece mitigar las preocupaciones de Changmin y se vuelve a acostar, mirando desde la cama mientras Yunho se ocupa con llevar las sabanas sucias a una esquina y prepararles algo de comer. Trae un plato de sopa para Changmin y lo alimenta cuidadosamente, el otro hombre parpadea mirándolo lenta y curiosamente y se deja que lo alimente. Yunho cree que puede perderse para siempre en esa mirada, dice tanto y a la vez da muy poco.

— ¿Por qué? —Pregunta Changmin suavemente cuando termina. Yunho pone el plato a un lado y arruga su frente hacia él.

— ¿Por qué qué? — le pregunta.

— ¿Por qué me disparaste? —Changmin habla de manera lenta y algo torpe, pero su voz tiene un suave, profundo encanto. Yunho parpadea.

— Yo..-Fue un error—tartamudea. —Le apuntaba al ciervo.

— Me estabas apuntando a mí—Dice Changmin. Yunho lo mira fijamente, sin estar seguro de si entiende y mucho menos seguro de querer hacerlo.

— ¿Qué? No, No lo hacía, Le apuntaba al.. —

— El ciervo—Le interrumpe Changmin. Gira su cabeza y mira a Yunho, lo mira fijamente con esos ojos profundos y extrañamente familiares y Yunho siente que todo dentro de su ser se aprieta y se expande.

—Pero tú no puedes ser—Susurra.

— ¿Por qué no?

—Porque…

Porque eso no debería de ser posible. Porque si esa es la verdad entonces él es un monstruo, un monstruo por intentar matar a una creatura tan maravillosa y mágica. Yunho conoce las historias- Sabe lo que le pasa a los cazadores que toman cosas que no tienen derecho de tener. Hay un orden natural al que se tienen que apegar, y lo que él toma del bosque siempre lo regresa de otras formas. Pero las creaturas como Changmin existen fuera de ese orden.

Yunho tropieza, se pone de pie y da pasos hacia atrás. Los ojos de Changmin lo persiguen, oscuros y acusadores.

— ¿Por qué intentaste matarme? —Pregunta. Yunho niega con su cabeza, levantando sus manos en forma de defensa.

— No lo sé—Dice con un respiro. — Yo no sabía…

— No tienes el derecho—Dice Changmin.

— Lo siento—Yunho camina de espaldas hacia la puerta. Se siente como si las paredes se estuviesen cerrando encima de él, como si Changmin lo estuviese desgarrando en pedazos sólo con sus ojos. Necesita salir de allí, para tomar algo de aire fresco. —Lo siento…

La puerta se cierra de un golpe a su salida.


----


Cuando Yunho finalmente se escabulle a casa encuentra a Changmin dormido, enterrado bajo las sabanas y respirando profundo y regular. Yunho estira una mano, atraído a la criatura a pesar de sí mismo, y le quita un mechón de cabello de la frente a Changmin. Changmin mueve su cabeza, agitándose un poco y luego volviendo a dormir. Yunho se cae de rodillas junto a la cama y junta sus manos.

—Perdóname—susurra. Los ojos de Changmin se abren lentamente.

— No existe el perdón para monstruos que deberían de haber aprendido a no tomar lo que no les pertenece— Él dice. Sus palabras se lanzan a través del corazón de Yunho y él traga saliva, mirando a los ojos a Changmin. Luego de un rato Changmin cierra sus ojos y se voltea. —El curarme puede ser tu penitencia—Le dice entre la almohada.

Yunho se mantiene de rodillas junto a la cama, y pronto cae dormido con su cabeza sostenida sobre sus brazos.
Al día siguiente Changmin empeora, su fiebre se eleva hasta que desliza fuera y dentro de la consciencia. Yunho hace lo mejor que puede por él pero empieza a preguntar si debería de arriesgarse y viajar a la aldea, donde hay médicos que pueden hacer mucho más por Changmin, Pero Changmin aún no puede caminar, y Yunho no está seguro de si será capaz de cargarlo todo el camino hasta allá. Cuando le sugiere la idea al otro hombre Changmin lo mira fijamente y luego niega su cabeza abruptamente.

— ¿Por qué no? —Pregunta Yunho—Serán capaces de curarte mucho más rápido que yo.

Changmin sólo vuelve a negar con su cabeza. —Personas—Dice—Muchas personas. Asustado.

— Yo soy una persona. —Le señala Yunho.

— Tú eres diferente. Tú me tienes que pagar una deuda—Le dice Changmin.

— Porque intenté matarte. Nadie en la villa te haría daño.

Pero Changmin solo sigue negando con su cabeza y se niega a oír más del asunto.

Eventualmente le baja la fiebre y Yunho se atreve a tener la esperanza de que se pondrá mejor. Changmin se cansa de estar confinado a la cama, así que Yunho le fabrica una muleta que le permite cojear dentro de la pequeña cabaña. Él pasa bastante tiempo mirando fijo afuera desde la ventana, envuelto en cobijas y en la ropa de Yunho que le queda muy grande. Las ropas le cuelgan de su esbelta complexión y le dan un aspecto demacrado. Yunho intenta darle comidas alimenticias pero sus esfuerzos son obstaculizados por el hecho de que Changmin se niega a comer alguna presa. Fija los ojos en Yunho con sospecha cuando el otro le trae un plato de guiso y Yunho sonríe.

— No te preocupes, no tiene carne—Le dice. Se sienta en el asiento de la ventana junto al hombre-ciervo y le sostiene el plato para que Changmin lo olfatee. Ha notado que Changmin es muy capaz de alimentarse a sí mismo pero parece disfrutar el dejar que Yunho lo haga por él, así que levanta la cuchara hasta su boca y Changmin obedientemente separa sus labios. Yunho sonríe, entretenido por la entusiasta, infantil manera en la que Changmin se inclina para cada bocado. Tiene su pierna herida encima de una silla y la otra estirada atravesada en lo ancho del asiento de la ventana, la mayoría de su cuerpo es consumido por un grueso abrigo y una camiseta. Changmin tiene una extraña aversión a usar pantalones, y no le molestaría tanto a Yunho excepto que él tiene esas increíbles piernas. Son una gran distracción, y la peor parte es como Changmin parece estar completamente inconsciente de ello.

Yunho cambia de posición, se inclina un poco más cerca y frunce su ceño concentrandose mientras le da cada cucharada a Changmin. No se da cuenta de que su aliento está empañando el aire hasta que Changmin le toca una mejilla con su mano.

— Estás frio— Le dice. —Toma—Busca la cobija que está puesta sobre la espalda de la silla y la extiende sobre ellos. El fuego se ha consumido a brasas mientras comían pero Yunho no se quiere mover para revivirlo. Está caliente bajo la cobija, y Changmin parece irradiar calor a su lado. Pone abajo el plato vacío y mira al otro hombre mirar fijamente fuera de la ventana. Está empezando a nevar, gruesos copitos de nieve acumulándose en el suelo apilándose en el borde de la ventana. Changmin los observa y Yunho observa a Changmin, sus ojos recorren el oscuro barrido de sus pestañas mientras él parpadea, la curva de sus pómulos, el arco elegante de su nariz. Luego de un rato Changmin sonríe y voltea su cabeza para mirarlo.

—Que tanto miras—él dice. Yunho parpadea, atrapado con las manos en la masa e inseguro de qué hacer al respecto.

—Eres hermoso—Dice sin pensar. Changmin apenas lo mira—Incluso como un ciervo yo pensaba que tú lo eras. Yo quería tu cabeza en mi pared. — Yunho admite en un susurro. Los labios de Changmin se curvan en una mueca.

—Que cruel. —Dice fríamente. Se pone más cerca, hasta tener a Yunho atrapado entre sus piernas y sus rostros están peligrosamente cercanos. —Sin embargo. Gracias por decir que soy hermoso. —Changmin sonríe, con un calor adormecido en sus ojos que Yunho no puede descifrar. —Tú no estás tan mal, para un humano.

Se miran fijamente el uno al otro por un largo momento antes de que Changmin cierre la distancia entre ellos y lo bese. Yunho deja de respirar, deja de pensar en cualquier cosa a excepción de los cálidos labios presionados contra los suyos. Él vive una solitaria, aislada vida y ha pasado tanto tiempo desde que beso a alguien, pero esa no es la razón por la que el beso de Changmin lo deja tanto sin aliento. Da un gemido bajo en su garganta y curvea sus brazos alrededor de la cintura de Changmin, presionándolo cerca hasta que la creatura queda tumbada contra él. Changmin hace un sonido de sorpresa y Yunho se lo traga, sus labios se mueven hambrientos en contra del otro mientras que el beso se hace más profundo, húmedo. Sus manos caen a los muslos de Changmin, acariciando la cálida, firme carne hasta que Changmin se separa con un jadeo y lanza su cabeza hacia atrás. Yunho toma la oportunidad para inclinarse y presionar besos contra su garganta, esa larga, elegante columna que ha querido tocar desde la primera vez que la vio.

Se mueven, cuidando la pierna herida de Changmin mientras él pone una pierna a cada lado de Yunho y clava ambas manos en su cabello, empujando su cabeza hacia atrás para admirarlo. Esta jadeando, con sus labios rojos y brillantes, y Yunho siente como se va ahogando en esos orbes marrones. Las palabras no tienen significado ni interés- sus labios se encuentran de nuevo, desesperados y hambrientos y a lo que Changmin gime en su boca y las manos de Yunho se resbalan adentro de sus ropas, él sabe que ya es muy tarde para arrepentirse.


Yunho se despierta unas horas después, cálido bajo la cobija con un muy desnudo Changmin envuelto a su alrededor. Se movieron al piso en algún punto y eventualmente se quedaron dormidos sobre su alfombra. Pasea una mano bajo el muslo de Changmin y revisa su vendaje, aliviado al notar que sus actividades no reabrieron la herida. Changmin murmura en su sueño y se cambia de posición, su cabeza está metida bajo su mentón.
Yunho mira al techo, una mano distraídamente acaricia el brazo de Changmin. Sabe que debería sentirse mal por lo que ha hecho, que su unión va en contra de la naturaleza. Changmin no pertenece allí con él – es una creatura salvaje que pertenece al bosque, y los sueños de Yunho de domarlo son sólo una ilusión. Sabe que apenas se recupere lo suficiente la pierna de Changmin para que sea capaz de caminar sin ayuda se irá como una bala.

Él sabe todo eso, y aun así en ese momento, cálido y satisfecho y con sus manos llenas de la creatura más hermosa que jamás haya visto, a Yunho no le importa. Se levanta despacio y carga a Changmin en sus brazos hasta llevarlo a la cama. Lo acuesta gentilmente, los ojos del otro hombre se abren brevemente antes de estirar sus manos y jalar a Yunho a su lado. Changmin lo abraza nuevamente y Yunho jala la cobija más arriba para que los cubra, permitiendo que sus ojos se cierren al ritmo de la suave, y pesada respiración contra su oreja.

El invierno se derrite en primavera, y la pierna de Changmin lentamente se recupera al punto en el que puede caminar cortas distancias sin la muleta. Yunho observa su progreso con recelo, indeciso entre sentir alivio de que él estará bien y el temor de saber que eso significa que Changmin lo dejará pronto. No le ayuda que el mismo Changmin sea tan imposible de leer- es tanto cariñoso como frío en turnos. Algunas veces, Yunho tiene la impresión de que él se quedaría felizmente para siempre con él y otras veces es como si Changmin no puede esperar para poder irse. Forcejea contra los confines de su cuerpo humano, o de la cabaña, incluso de la presencia de Yunho, pero luego en otros momentos abruptamente se vuelve dócil, casi necesitado de atención. Las cosas que lo hacen salvaje y hermoso lo hacen impredecible, pero Yunho aprende a ajustarse a sus cambios de ánimo y le perdona sus varias excentricidades. Le perdonaría a Changmin casi todo.

A lo que se avecina el equinoccio de primavera propone una salida a un lugar al que ha querido llevar a Changmin desde hace un rato. Changmin puede caminar bien con la muleta ahora y está más que dispuesto a salir de la cabaña por un rato, así que está de acuerdo de inmediato. Se abrigan y se deslizan justo antes del anochecer, la nieve fresca se aplasta bajo sus botas. Aunque es primavera, el frío nunca se va de verdad- la única diferencia ahora es que el frio penetrante de las tormentas de nieve se ha desvanecido. Yunho mantiene un ojo sobre Changmin mientras caminan, una mano rondando cerca de él en caso de que necesite ayuda, pero Changmin niega con su cabeza y camina a su lado. Llegan a un afloramiento de piedra alto en un claro, un punto ventajoso del que pueden ver el lago estirándose por millas en una sábana de hielo intacta. Pero Yunho no está interesado en ver hacia abajo- señala hacia el cielo justo cuando el sol está ocultándose en el horizonte y la quijada de Changmin se cae abierta, un jadeo se escapa de sus labios.

Luces verdes y rojas parpadean a través del cielo nocturno en un baile efímero de colores. Hacen una cortina tornasolada contra las estrellas y Yunho sonríe a la expresión cautivada de Changmin. Es una vista que lo deja sin aliento, aún luego de todos estos años Yunho se halla a sí mismo impresionado por la cruda belleza de ella. Ilumina la nieve y el hielo de colores fantasmales que hacen ver al riguroso paisaje vivo y vibrante.

— ¿Qué son? — pregunta Changmin.

— Son la aurora boreal— Dice Yunho. Cuando Changmin continua luciendo confundido sonríe y le toma la mano, acercándolo con un brazo alrededor de su cintura. —Luces del norte, aurora boreal— Dice con un respiro contra los labios de Changmin, y descubre la maravilla de besar a un amante bajo ellas.


Yunho sabe que se ha acabado el día que se levanta para encontrar a Changmin rondando sobre él con esa salvaje, desesperada mirada en sus ojos. Le lanza afincados besitos a sus labios una y otra vez, como si eso fuese a distraer a Yunho de lo que va a decir.

— Me voy a ir. —Dice Changmin.

— Pero yo te amo—Yunho se aferra a él, lo jala de nuevo a la cama, y por un rato Changmin lo deja borrar todos los pensamientos de marcharse de su cabeza. Pero después cuando han recobrado el aliento Yunho puede ver que esa mirada aún permanece en los ojos de Changmin. Frío del dolor, cierra sus ojos y se voltea para así no tener que verlo marcharse. Siente que Changmin roza una mano sobre su brazo, le da el respiro de un suspiro sobre su mejilla, y luego la cama se hunde y se ha ido.


No puedes domar a una cosa salvaje.



----





—Yo estaba equivocado. Tú no eres el monstruo aquí.

— ¿Eso quiere decir que tú crees serlo?

—No puedo darte lo que quieres. Hubiera sido mejor que nunca me hubieses atrapado. Hubiera sido mejor que nunca nos hubiésemos conocido…

—No digas eso. No lo digas nunca.







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Yunho mira fijamente a la oscuridad, las últimas palabras que le dijo Changmin se repiten en su cabeza como un mantra.




—Atrápame tres veces y seré tuyo.









fin.

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