pichiruchi: (homin)
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Título / Tittle: Lost Boys / Chicos sin rumbo
Escrito por / Written by: coconutjack
Pareja / Pairing: Enfocado en Changmin, OT5
Género / Genre: Universo Alterno, Drama
Clasificación / Rating: PG
Resumen / Summary: Changmin conoce a Jaejoong primero, una fría tarde de diciembre.
Original: Último capítulo / Last Chapter
Traducido por / Translated by: pichiruchi
Notas de la Traductora: Para Joha porque insistió (?) también porque no tenía nada mejor que hacer gracias al paro. Y para que más personas puedan disfrutar de esta hermosa historia. Si no se le ponen los ojos llorosos, no tienen corazón.







Ocho


Fue Junsu quién chillo cuando vio su cara, y fue Yoochun quien tomo nieve fresca de afuera para compactarla en un pedazo de tela para que se la pudiese poner en donde esta hinchado. — ¿Quién fue? — Pregunta Yunho, luciendo absolutamente furioso mientras cruza desde el cuarto hasta la habitación principal donde Changmin está sentado. El nombre de Jaejoong está en la punta de su lengua, pero sale de su boca como — Me robaron.

— Los voy a matar— Yoochun gruñe. Se voltea hacia Junsu quien está examinando el moretón. — ¡Junsu, no debiste dejar que él fuera!

— ¡Puedo cuidar de mí mismo! — Dice Changmin, sus mejillas repentinamente calientes mientras el estrés por su argumento con Jaejoong es transferido. — ¡No soy un niño y me gustaría si ustedes dejaran de tratarme como uno! — Yunho coloca una mano sobre su hombro.

— Suficiente. Suficiente— Dice Yunho, con voz baja e imponente. — Yoochun solo tenía buenas intenciones. Tú no conoces estas calles tan bien como nosotros y sólo estamos preocupados. — Changmin frunce el ceño, pero no insiste. Ha cruzado una raya, lo sabe, y un remordimiento de culpa lo despedaza.

— Lo siento— dice pasado un latido, y Yunho le aprieta el hombro. Mira a Junsu, lamentándose ahora por la comida desperdiciada. — Junsu hyung… también perdí el arroz. Lo siento. — Espera ser regañado, pero Junsu solo le sonríe como lo haría su propia madre (o como solía hacerlo). — Está bien. Al menos tú estás bien. De todas maneras tengo unos panes franceses que están buenos, un poco duros pero igual saben bien. Y DongChul hyung me dio un poco de mermelada de albaricoque hace rato. Está bien. — Y lo está.

Cuando Jaejoong regresa al apartamento más tarde esa noche escucha a Yunho levantarse cuidadosamente de su sitio y salir a la habitación principal. Hoy robaron a Changmin, escucha, y espera que Jaejoong mienta o al menos le diga a Yunho una de sus famosas acotaciones sarcásticas, pero hay una pausa incomoda. No lo robaron, Yunho. Yo le pegue, murmura y Changmin oye a Yunho balbucear, pidiendo una explicación. Jaejoong no la da, solo un Él es un buen chico, sólo que algunas veces no sabe lo que dice. ¿Haz tomado tu medicina, Yunho-yah?

En lo profundo de su ser, Changmin sabe que no debería de estar escuchando a escondidas, menos oír cosas que no querría saber, pero su curiosidad es provocada y se afinca en un brazo (teniendo cuidado de no tocar el moretón en su cara), y se esfuerza por oír las voces de los mayores mientras se mueven de arriba abajo en la oscuridad.

No cambies el tema, Jae.
¿Fuiste o no fuiste tú?
¿Por qué lo molestas tanto? ¿Y qué demonios es lo que tienes puesto? Vas a morir congelado.
No empieces conmigo y de todas maneras ¿Por qué demonios tomas su lado? ¡Ni siquiera lo conoces, Yunho!
Acaba de perder a su madre, él me lo dijo. Sé que es un niño que está perdido y solo… Usa mi abrigo.
No lo quiero. Como sea si ese es su único problema deberíamos llevarlo a un bendito parque infantil.
¿Qué paso realmente, Jaejoong?
Mira, tengo frio y estoy cansado así que ¿podríamos no hablar de esto AHORA? ¿Haz comido? Sé que el chico perdió el arroz pero me pagaron un poquito más hoy por hacer unas cuadras más así que compre un poco de kimbap*—
Hay una pausa y la voz de Yunho cambia. Jae…
Calla, no comiences a disculparte. Ya hemos hablado de esto. Los que pueden trabajar, trabajan y los que no pueden…
Igual sigo apenado.
Calla y sólo come. No hay nada por lo que sentirse apenado.


Todo se queda en silencio, pero Changmin está confundido.

Él tiene problemas, piensa, recordando el peso del puño de Jaejoong contra su cara mientras se vuelve a poner a dormir, cubriéndose con el pesado (pero apestoso) sobretodo que ha estado usando como cobija por ya unas cuantas noches. Recuerda el inusual brillo en los ojos de Jaejoong cuando lo tenía presionado contra la pared. Pero, quizás no es un tipo tan malo.

Se amable, querido, su madre solía decir. Siempre. Y se queda dormido cantando bajo su aliento la canción que ella solía cantar.

La vida sigue.

Él y Jaejoong han llegado a una especie de tregua. Se ha cansado de pelear, está cansado de la constante presión que tiene que soportar cualquier momento que el mayor esté cerca, cansado de estar fastidiado y frustrado cada vez que Jaejoong lo abandona o no muestra ninguna señal de gratitud o remordimiento. Extiende su paciencia y mantiene su distancia, sin molestarse en presionarse por saber algo más sobre el chico mayor y convenciéndose a si mismo que no le importa de todas maneras.

Yoochun tímidamente se le ha acercado, preguntándole si por favor le podría enseñar a leer y escribir y quizás hacer un poco de matemáticas correctamente. — Planeo volver a la escuela— Dice Yoochun, colocando pedazos usados de papel y unos lápices gruesos en sus manos. — Jaejoong y Yunho hyung dijeron que cuando haya suficiente dinero podré hacerlo. Sólo quiero aprender todo lo que pueda ahora, si no te importa. — Así que durante las silenciosas horas de la mañana Changmin se sienta con él en el cuarto y le enseña lo básico, y no le toma mucho darse cuenta de que Yoochun realmente tiene potencial y progresa en enseñarle cosas que están casi a la par con lo que él está viendo en la escuela. Algunas veces Jaejoong los ve, se detiene y los ve en silencio. Cuando Changmin mira él sigue caminando, pero más tarde puede que haya un poco de algún bocadillo (pedazos de fruta, o, si son afortunados, una pequeña barra de chocolate que dividirían entre los dos) esperando por ellos en la mesa de la cocina. — Él solía enseñarme— le explica Yoochun. — Jaejoong hyung también es uno de los inteligentes. — Changmin, siendo incapaz de contener su curiosidad por más tiempo, se atreve a preguntarle una vez más de donde vino Jaejoong, pero Yoochun solo se encoge de hombros. — Lo conocí en las calles. Ya era uno de los astutos, pero casi siempre se metía en problemas con la ley. Se calmó un poco luego de que conocimos a Junsu y Yunho hyung. Hemos sido amigos por algo de tiempo ya, por más o menos unos cinco años— y Changmin no tiene más opción que dejarlo así.

Los días en los que Yunho está enfermo son los únicos días en que Changmin acepta que Jaejoong le dé órdenes. Va al mercado (no obstante con Junsu) que está a diez minutos a pesar de la tormenta de nieve que está cayendo y compra té caliente, kimbap y algo de fruta y dinero que han recolectado. Se sienta al lado de Yunho a inesperadas horas de la noche para ayudar a bajar una persistente fiebre y luego sin quejas permite que Yoochun lo despierte cuando es su turno de nuevo. Cuando el estómago de Yunho le comienza a doler de nuevo y no hay nada que puedan hacer, Changmin guarda silencio mientras Jaejoong le grita y le pone sobrenombres porque sabe que Jaejoong se siente tan inútil como todos ellos, y ya ha aprendido que al mayor no le gusta sentirse inútil, especialmente cuando se trata de Yunho (más de una vez ha visto a Jaejoong a través de las grietas de las puertas forzar una sonrisa mientras sostiene la mano de Yunho; — Va a estar bien, Yunho-yah, sólo duerme y todo estará bien por la mañana— antes de que saliera enojado, con los ojos rojos y sus dientes mordiendo fuertemente su labio inferior, justo luego de que Yunho cerrara sus ojos). Cuando Yunho se mejora es el primero en disculparse por el comportamiento de Jaejoong (— Él es terco y estúpido pero realmente no tiene la intención de ser malo—) porque Jaejoong nunca lo hace, y de alguna forma Changmin encuentra que es más fácil perdonar al mayor de esta manera. No se ha olvidado de la cámara, pero se ha resignado al (doloroso) hecho de que probablemente no la volverá a tener de vuelta.

Celebran el décimo primer cumpleaños de Junsu con tanta festividad como pueden juntar. Por primera vez Jaejoong es lo suficientemente agradable como para que Changmin lo soporte el día entero, y Yoochun logra convencer al jefe de Junsu de darles una torta pequeña pero decente que decoran con pequeñas, medio terminadas velas de cumpleaños (— Del año pasado— Explica Yoochun). Cantan fuertemente y sin tono (porque Yunho insiste en que alguien haga una segunda voz cuando nadie sabe en realidad como hacerla) y dividen la torta cuidadosa y justamente, se permiten a sí mismos jugar sólo con un poco de la crema de la torta que usan para manchar la cara de Junsu cuando no está viendo antes de apartarse, riendo, antes de que él pueda hacer lo mismo. Changmin le da a Junsu su abrigo de lana casi nuevo de paquete (escarbado del fondo de su bolso; no lo ha usado desde el tercer día que ha estado huyendo) el cual se las ha apañado para limpiar con un poco de ayuda de Yunho. Las cejas de Jaejoong se elevan cuando ve el regalo, mientras Junsu suelta un grito de emoción. — No lo voy a seguir usando— dice Changmin, porque ahora no planea quedarse por tanto tiempo. Los días van pasando y está seguro de que la policía siguen buscándolo, aunque con menos entusiasmo. Sospecha que no será reconocido en el aeropuerto de todas formas dado que ha perdido tanto peso y su cabello ha crecido largo. Junsu se coloca el abrigo de inmediato y le da un piquito de agradecimiento en la mejilla.

Sigue teniendo sueños de vez en cuando, de su madre y como ella lo dejó, de su padre y el discurso hipócrita que dio en su funeral, de una casa grande en una montaña donde tenía una cama suave y sirvientes y mucha comida, y despertara de ellos, jadeando y respirando entrecortadamente, con las lágrimas secándose en sus mejillas, pero siempre habrá alguien quien será lo suficientemente rápido para sostener su mano y darle un aprieto gentil. Está bien, Changmin-ah. ¿Quieres hablar al respecto? Y él negara con su cabeza. No hyung, estoy bien. Porque lo está y vuelve a dormir, sólo para despertar bajo un cálido rayo de sol matutino, sintiéndose mejor de lo que se ha sentido en años. Le duele pensar que eventualmente los dejará, pero sabe que es la mejor cosa que se puede hacer. Tiene que seguir como había prometido. No puede quedarse, ni si quiera ahora que tiene razones para hacerlo (Junsu ya ha empezado a hacer grandes planes de crear su propia pastelería pequeña con la ayuda de Changmin; Yoochun quiere que ellos dos vayan a estudiar juntos; Yunho ya ha adoptado el hábito de cortar todo en cinco pedazos; y Jaejoong… bueno Jaejoong al menos ya no se la pasa gritándole la mayoría del tiempo)

Pero aun así espera. Solo un poco más de tiempo, dice, solo un poco más de tiempo.




*kimbap: gimbap o kimbap (김밥) es un plato coreano elaborado a base de arroz blanco cocido (밥 bap) y otros ingredientes, que se presenta enrollado en alga prensada (김 gim). Se sirve frío y en pequeños bocados.










Nueve


Los días se hacen más cortos y Changmin finalmente se pone una fecha límite: se irá al final de la semana, antes de que diciembre acabe y antes de que se quede por mucho tiempo y luego no se quiera marchar.

Subconscientemente comienza a crear tiempo que sabe que perderá. Práctica con Yoochun en las calles, señalando objetos aleatoriamente y haciendo que se los lea, que haga poemas cortos sobre ellos, declaraciones espontaneas, ensayos simples; suman, multiplican, restan y dividen en las estaciones de trenes, por los estantes de frutas, en el parque infantil, mientras cruzan la calle. Pasa tiempo con Junsu en la pastelería y lo acompaña a hacer los mandados; hacen malabares con naranjas, discuten las diferencias entre las marcas de leche y ríen mientras están colgando de cabeza en las escaleras de incendio. En el apartamento le habla a Yunho sobre todo y de cualquier cosa que se le ocurra; de filosofía y cultura pop, ciencia y cosas sin importancia, y por primera vez Yunho lo sorprende con un delgado libro que contiene sudokus para resolver que dijo ser un regalo de parte de Jaejoong pero el cuál nunca resolvió porque — jugaba con mi paciencia. — Hasta intenta ser amigable con Jaejoong, haciéndole reverencias y llamándolo “hyung” en ocasiones y expresando cumplidos de vez en cuando. Por supuesto que Jaejoong lo ignora constantemente, escogiendo en vez iniciar conversaciones o con Yoochun o Junsu pero Changmin lo deja pasar cada vez (lo cual, para él, no es algo fácil de hacer pero lo hace de todas formas, con mucho esfuerzo).

No sabe si o cuando volverá a ver a estas personas de nuevo (o si siquiera ellos van a dejarse ser vistos), y cada día, cada uno de los momentos adicionales que pasa con ellos, siente como su corazón se rompe un poquito más. — A veces siento como si siempre has estado aquí— Le dice Junsu con una brillante sonrisa mientras caminan de vuelta de otro mandado, sus caras se sienten entumecidas pero sus espíritus están altos por todos los frentes de tiendas que están decorados alegremente. — Como si siempre hemos sido cinco desde el principio. Ah nuestro dongsaengie…— y mientras él calla, Changmin ya puede sentir los familiares aprietos de tristeza en su pecho.

Un día, casi en el umbral de su fecha de partida está solo en el apartamento. Yunho ha salido con Yoochun a caminar y Junsu está en el trabajo, y Changmin saca su bolso del armario de abrigos donde Junsu lo escondió y donde aún lo guarda. Revuelve las cosas que hay dentro, asegurándose por una última vez de que estén intactas: unas cuantas prendas de ropa, una linterna, la fotografía de su madre.

Se pregunta a donde irá a llegar. Si podrá salir vivo de esta aventura. Cuenta lo que le queda de dinero. Hong Kong podría ser agradable, piensa, o Tailandia. Puedo conseguir un trabajo. Puedo regresar y los encontraré… Hace una pausa. Suspira. O quizás, para su sorpresa, el pensamiento viene espontáneamente, tan sólo podría regresar

— Sé quién eres.

Casi se muere del susto al oír la voz de Jaejoong. Rápidamente guarda su pasaporte y el dinero del boleto en su bolso, antes de girarse con una rapidez que hace que su cabeza de vueltas.

— ¡Jaejoong…hyung! — tartamudea, añadiendo el honorifico al final porque parecía lo correcto. Jaejoong está parado junto a la nevera destartalada con un abrigo azul marino y pantalón de jean que sabe que le pertenecen a Yoochun, no luce ni triunfante ni engreído. De hecho, Changmin nota que puede que luzca hasta un poco triste.

Lo que ve le parece desconcertante y su corazón comienza a acelerarse. En lo profundo de su mente, hay campanas de alarma sonando. Algo no está bien.

— ¿Qué… quieres decir?

“No te hagas el tonto conmigo. Jaejoong sisea. — Supe desde el día en que Junsu te arrastro hasta aquí. No soy un idiota, Shim Changmin, a pesar de tus percepciones. — Es la segunda vez que Jaejoong ha dicho su nombre completo (La primera vez siendo cuando su cámara fue robada), pero esta vez, el tono del mayor tiene un significado oculto.

Los ojos de Changmin se abren de par en par. Por supuesto que debió haber esperado esto. Debió hacerlo. Después de todo, hay reportes de televisión, reportes de radio. Su cara hasta puede estar pegada en una valla en Gangnam. ¿Por qué razón en el mundo siente tanto miedo ahora? Miente rápido, se dice a sí mismo, pero su cerebro aparenta haberse detenido y su boca esta seca como un algodón. Jaejoong continúa viéndolo fijamente, su boca puesta en una fina línea sobre su cara.

— ¿Sorprendido de haber sido descubierto? La ciudad entera está en la puntas de sus dedos para seguir buscándote. Han estado dando fotos tuyas en las calles. — Y como si fuera necesario que lo probara, Jaejoong busca en su bolsillo y saca una copia arrugada antes de hacerla pelota y tirarla a la parte de arriba de la nevera. — Por supuesto que ya no luces como el chico en la foto pero ¿quizás la presencia de algunos lunares despertara la memoria de la gente? No es algo que se de todos los días que un chico perdido que es el único heredero de una gran fortuna es encontrado. En las calles con un montón de ladrones para menos. Es suficiente para llevar a cualquier padre a la locura. — Con esas palabras, Changmin espera una burla de Jaejoong, pero el mayor simplemente las dice por lo que son, sin añadir ningún deleite a su tono. Jaejoong incluso luce arrepentido, haciendo que Changmin sienta temor de más confrontación, de que le tema a lo que pueda descubrir.

Le preocupa que los demás ya sepan también, si no se han enterado antes de que lo hagan ahora, y de que vaya a haber un infierno por pagar. El temor debe mostrarse en su rostro porque Jaejoong rompe el silencio con un chasqueo de la lengua.

— Mírate. ¿Preocupado por lo que los otros puedan pensar de ti? Yunho y los otros no tienen idea. Son felizmente ignorantes en ese sentido, como niños. No he tenido el valor para decirles, para darles la noticia de que su amado dongsaeng los está haciendo quedar como tontos. — Las palabras de Jaejoong cortan como cuchillos y Changmin está más que sólo un poco herido. — Solo creen que lloras en la noche por una madre que perdiste. No lo relacionan con Kang Ji Min, la esposa que sufrió mucho de Shim Chang Wook, el político.

El nombre de su madre suena absolutamente irreconocible de los labios de Jaejoong, y Changmin siente como sus orejas se ponen rojas.

— No les digas, lo que sea que sabes. — Casi suena como si estuviera suplicando, y si este fuera otro tiempo, en otra situación, probablemente estaría asqueado consigo mismo, pero al pensar que Yoochun, Junsu y Yunho nunca le vuelvan a dirigir la palabra y lo cataloguen como un hipócrita es más que suficiente para traer su alma de rodillas, aun si fuese en frente de Jaejoong. — Por favor. Hyung. No les digas.

El mayor apenas y hace un sonido de resoplido, pero no ofrece ninguna promesa.
— Escupe— él dice.

— Él nunca la amo— dice Changmin a regañadientes. Siente que sus hombros caen como si se tratase de una derrota. — Ella murió esperando que él lo hiciera pero él nunca la amo. Siempre fue solo a mí, nunca a ella. Lo odio por eso. Él prácticamente la mató— Sorprendentemente, la ira venenosa que solía sentir por su padre ya no es tan potente como antes, como si se ha cansado de sentirla. Baja su cabeza. — Hui para herirlo… ojala y tanto como él la hirió.

Jaejoong frunce el ceño. — Eres un tonto.

El silencio crece entre ellos, pero ya no está lleno de ira, solo de tensión.

— Tú siempre… supiste. — Dice Changmin lentamente. Es inútil negarlo; Jaejoong, como ya lo ha descubierto, no es un tonto. — ¿Por qué me confrontas ahora?

Con esas palabras, el hombre mayor frente a él parece palidecer, el brillo usualmente presente en sus ojos no está.

— Nunca lo planeé. Estaba tan molesto contigo para darle importancia… imagínalo, un chico consentido por ambos, su madre y su padre, huye de casa solo porque su mama muere, y no puede soportar la idea de estar solo con su padre quien obviamente lo consiente. Es la cosa más asquerosa que haya oído jamás. Mis propios padres… mi madre nunca me quiso, nunca pudo mirarme, nunca pudo si quiera cuidar de mí. Era bipolar y mi padre gastaba todo su tiempo en impedir que ella suicidara, inyectándola infinidad de veces. Ella finalmente lo consiguió, jodidamente se encerró en el garaje con el motor encendido. — Jaejoong ríe con una risa hueca. — Mi padre agarro un maldito rifle y le lanzo tiros a todo en la casa. También quería dispararme pero escape. — Jaejoong parece delirar mientras habla, sus ojos brillan. — Tenía trece. Lo último que oí de mi padre fue que él mismo se metió en el hospital psiquiátrico y desde entonces ha estado allí. — Su rostro cambia, y en la luz del atardecer que está muriendo, Jaejoong luce casi arrepentido.

— Tu… lo tenías todo, y no podía jodidamente comprender el por qué huirías— y Changmin sabe que se supone que sea una disculpa. — Una parte de mi quería que te murieras en la calle para enseñarte una lección, la otra parte quería que volvieras de dónde demonios saliste. Yo cómo es. ¡He tenido que pelear para sobrevivir por ocho jodidos años! ¿Por qué no escuchas? ¿No puedes simplemente entenderlo? ¿Realmente te gusta estar hambriento? ¿Te gusta que se te congele el trasero? ¿Puedes soportar el ver a cualquiera de tus amigos sufrir?

La improvisada confesión deja un sentimiento débil en las rodillas de Changmin. Debió haberlo sabido. ¿Alguien te ha dicho alguna vez que como gustas repugnas?

— Lo que tiene Yunho, se llama Enfermedad de Crohn*. No es fatal pero puede conllevar al cáncer de estómago si no eres cuidadoso. A Yoochun también le da asma de vez en cuando. Mi padre era médico y solía verlo tratar a gente con este tipo de enfermedades cada jodido día. ¿Sabes cuan despreciable e inútil me siento cuando veo a Yoochun y a Yunho enfermos, sabiendo que no hay nada que pueda jodidamente hacer? ¿Sabes lo que eso se siente? Cuando ves a tu propia madre ser atada a una cama por tu propio padre porque él no puede—

De repente Jaejoong se tapa la boca para callarla, como si dándose cuenta de que ha hablado de más. Changmin no está sorprendido de ver lágrimas brillando en los ojos del mayor.

— Tampoco pude ayudar a mi madre— él dice en voz baja, y Jaejoong se voltea, su pecho jadeando notoriamente. Sus rodillas párense doblarse bajo él y Changmin mira como Jaejoong silenciosamente se acurruca a sí mismo en una bola sobre el piso, su rostro escondido por un montón de pelo negro, y se queda quieto. Pasa un minuto completo antes de que vuelva a hablar, antes de que la ira y la amargura desaparezcan de su tono, solo para ser reemplazado con algo que está ligeramente pintado con remordimiento.

— Vendí tu cámara. Yunho necesitaba sus antibióticos y Yoochun jarabe para la tos. Intente obtenerla de vuelta en algún punto pero no pude. — Repentinamente Jaejoong luce tan cansado y tan tan pequeño. La imagen del hábil y listo chico mayor desaparece y revela la imagen de un niño perdido e inseguro, que ha visto mucho de lo que el mundo puede ofrecer y que sigue sin saber qué está haciendo o hacia dónde está yendo. — Me llamaste ladrón. Quizás sí lo soy, pero robo… todo es por ellos. Son lo único que tengo. Si los pierdo no tengo nada. Yo no tendré nada.

— Yo… lo siento, Changmin-sshi. — Jaejoong dice las palabras como si éstas estuvieran causándole dolor. — Y por lo que sea que llegue a pasar ahora… También me disculpo.

Changmin se levanta de un salto, un sentimiento posándose en el fondo de su estómago.

— ¿Qué has hecho?— pregunta, repentinamente alerta. — ¿Qué has hecho?

— Tu padre… ha prometido una generosa recompensa a cualquiera quien pueda informarle de tu paradero— dice finalmente Jaejoong. — Yo… Yo vengo de la estación de policía más cercana y ellos vendrán… a recogerte.





*Enfermedad de Crohn: enfermedad crónica de origen desconocido que quizás tiene un componente autoinmune en la cual el sistema inmunitario del individuo ataca su propio intestino produciendo inflamación. frecuentemente la parte afectada es el tramo final del intestino delgado, aunque la enfermedad puede aparecer en cualquier lugar del tracto digestivo. (ref: http://es.wikipedia.org/wiki/Enfermedad_de_Crohn)










Diez


Changmin siente como si las paredes se estuvieran cerrando a su alrededor, como si fuesen a colapsar en cualquier momento y van a enterrarlo vivo.

— ¡NO! — es la única palabra que puede decir. Sus emociones han sido reducidas a cintas que se encuentran esparcidas a sus pies. — ¡NO!

Sabe cuál es la razón de Jaejoong: a pesar de su fuerte fachada, la condición de Yunho está empeorando. Él necesita urgentemente de atención médica para que se le haga un diagnóstico completo. Añadido a eso, todos se han puesto tan flacos que Changmin tiene miedo de que desaparezcan. Las acciones de Jaejoong son producto de la desesperación, lo sabe, pero también sabe cómo piensa y actúa su padre. Por un tenso momento, es reducido al silencio, un repentino miedo negro lo paraliza.

— ¡Tonto! ¡Es una trampa! ¡Una maldita trampa! — Le grita a Jaejoong, su voz se quiebra de manera inusual por el esfuerzo. Jaejoong lo mira, paralizado, obviamente no esperaba una respuesta como la que le dio. Se muestra dolor en su rostro cuando el mayor le agarra los hombros, clavándole los dedos en su piel.

— ¿De… qué demonios estás hablando? — Hay un firme control del tono de la voz de Jaejoong, pero la agitación en sus palabras es lo suficientemente tangible como para que Changmin casi se ahogue.

— Mi padre… él es un hombre poderoso. ¡Vive de su imagen! Por Dios, ¡Es un maldito político! Si se corre la voz de que hui… de que escape por problemas familiares, él sería destruido.

Changmin no sabe si debería sentirse aliviado o no cuando ve que todos los colores del rostro de Jaejoong desaparecen y no necesita explicar más para ser comprendido. Sus brazos caen sólidamente a sus lados y tropieza mientras da pasos hacia atrás. Repentinamente hay bilis subiéndoles por las gargantas y terror haciéndoles las extremidades más pesadas.

— Joder… oh joder… van a culparnos. De un jodido secuestro.

Las palabras mandan un escalofrió a la espina de Changmin. Si los atrapan van a ser mandados a la cárcel. Su estómago se le revuelve por el pensamiento. Yoochun nunca tendría chance de volver a estudiar. Junsu nunca encontraría a su familia. Yunho podría morir.

— Tienes que irte, tienes que escapar. — Changmin está ahora desesperado, y su mente esta maquinando con una velocidad impresionante. Se siente como si ha estado corriendo una milla, aun cuando se ha quedado en el mismo sitio por los últimos diez minutos. — No pueden atraparte aquí. A ninguno de ustedes. Tienes que marcharte. ¡Tienes que irte!

— ¡Ya deben de haber rodeado todo el jodido edificio! — Jaejoong está tan blanco como un fantasma y sus manos tiemblan visiblemente mientras recorren su cabello. Estamos acabados, es la primera cosa en la que Changmin puede pensar, pero rechaza el pensamiento, sacudiéndolo lejos como si fuese una de sus pesadillas.

Esto no va a terminar así. No, NADA va a terminar.

— Changmin… Changmin-ah— Jaejoong es sincero con él por primera vez. Sus manos tocan el brazo de Changmin de manera suplicante. — Aún si escapamos no tenemos un lugar adonde ir. Es pleno invierno… vamos a morir.

El miedo está presente en cada detalle del rostro de Jaejoong, y mira a Changmin como si de alguna manera él tendrá el poder de hacer algo de alguna forma. Changmin sabe que probablemente él se sentiría de la misma manera; Jaejoong está a punto de perder todo lo que tiene por segunda vez.

— No puedo perderlos.

— No lo harás, hyung—

Hay un montón de pasos que se oyen subir las escaleras, segundos luego, unos fuertes golpes en la puerta.

— ¡ES LA POLICIA! ¡ABRAN LA PUERTA!

Changmin le da una mirada a Jaejoong. No hay tiempo.

— Hyung, ¡tienes que irte—!

No piensa. Por el momento no hay un gran mundo esperando por él, sólo una pequeña y apretada pecera de apartamento que ha estado compartiendo con otros cuatro chicos quienes se han hecho un camino a su corazón, y de quienes sabe que ahora le importan mucho más que sus propios deseos. Se agacha, toma el dinero de su bolso y lo pone en la palma de Jaejoong.

— Es todo lo que tengo. Toma mis ropas, toma todo. Por favor solo vete—

Lo que suena como un ejército completo de espartanos afuera de la puerta hace que las paredes tiemblen, y por un segundo, ambos tienen miedo de que todo el edificio colapse por el alboroto.

— Changmin-ah…— Jaejoong luce como si está a punto de ahogarse, una expresión de la que Changmin está seguro de que se burlaría si estuviese en una situación completamente diferente.

— ¡Ahora, hyung! — Grita, sin dejar lugar para protestas. Agarra el brazo de Jaejoong, sorprendentemente un movimiento valiente, Jaejoong no lo golpea como siempre tiende a hacer. — Prométeme que me harán saber si logran estar a salvo.

La frialdad desaparece. — Pequeño bastar—

— PROMETEMELO. — No puede soportar el pensar que nunca sabrá si están bien o no. El pensar que no se ha despedido o de que no les ha dado las gracias propiamente lo mata de a poco, pero sabe que tendrá que conformarse. Lo siento, dice, ruega, a la imagen de Yoochun, Yunho y Junsu en su cabeza, su garganta lo está amenazando con estrangularlo.

— SI pequeño bastardo exigente, ¡Sí! — exclama Jaejoong lo que satisface por completo a Changmin. Le da un empujón al hombre hacia la ventana. Jaejoong mira atrás una vez, sus dientes muerden su labio como si estuviera conteniendo las ganas de llorar. Luce más joven ahora, vulnerable y asustado. Un chico, al fin Changmin se da cuenta con remordimiento, no un hombre.

— Changmin-ah lo siento—

La puerta se rompe y cae el piso, soltando una delgada nube de polvo y un súbito brote de aire a sus pies. Changmin inmediatamente pone sus brazos en alto mientras un grupo numeroso de hombres bien armados entran al apartamento, rindiéndose a las esperanzas de que dejaran a Jaejoong (y a los otros, si llegan a encontrarlos) escapar.

— No lo lastimen— intenta razonar, su voz ha sido reducida a la de un niño. — No les hagan daño a ninguno. Yo me rindo—

Un filoso zumbido corta el aire y algo le pincha el cuello, congelando sus palabras antes de que se derramen de su boca. Sus brazos y piernas inmediatamente pierden sensibilidad y cae como si estuviese en cámara lenta.

— ¡CHANGMIN-AH!

Su visión esta distorsionada y borrosa, el apartamento de repente le es irreconocible. Todo lo que comprende es que el caos que ha tomado el apartamento y el miedo ha sujetado su pecho.

Detente allí mismo


Changmin pierde la conciencia antes de caer al piso.











Once

Muchos dicen que el invierno que acaba de terminar ha sido el más frío que ha tenido Seúl. Habían momentos en los que las puertas eran cerradas por la fuerza del viento o incluso se quedaban congeladas en el sitio, y ojala y Dios te ayudara si siquiera intentabas caminar en las tardes cuando los vientos eran soplados. En abril y ya hace cuatro meses desde entonces, los vientos han cambiado, trayendo consigo una nueva fragancia de comienzos y de esperanza renovada como la primavera siempre trae, pero Changmin aún recuerda con total nitidez.

Llego a las noticias diurnas ese día—El hijo de Shim Chang Wook ha sido encontrado— Y se apodero de los encabezados por dos días más. Medio moribundo e inconsciente, reportaban las noticias, rescatado de un apartamento sucio en la parte peligrosa de la ciudad luego de haber estado desparecido por dos semanas y media.

Dos semanas y media. De alguna forma Changmin recuerda que fue más tiempo que eso.

Los secuestradores nunca fueron atrapados, fue el anuncio final de la prensa. El aún estaba en el hospital entonces, le estaban forzando alimento por un tubo intravenoso, y casi se arranca la cosa de sus brazos al ver la noticia. ¿Por la rabia? ¿Por el alivio? No lo sabía con certeza, pero alguien entro para darle algo para calmarlo y cuando despertó ya habían pasado tres días.

Un extraño sonido vibrador hace que Changmin busque en sus bolsillos para sacar su teléfono. Se recuesta en una de las puertas de su auto, sus ojos aun fijos en la vista del Han que tiene en ante él.

— ¿Yeoboseyo?*

— Changmin-ah, hijo, ¿Dónde estás? — Su padre suena preocupado, y Changmin no lo culpa.

— Estoy en el Han, Appa**. — Su padre suspira, aunque no es un suspiro de exasperación. Entre los dos las disculpas han sido intercambiadas (admirable para ambos, Changmin siempre lo ha pensado así) y han ido a unas cuantas sesiones problemáticas con un terapeuta. Aunque él y su padre realmente no han perfeccionado una relación libre de arrugas, están empeñados en intentarlo. — estaré en casa en un rato.

— ¿Estás bien? — Encuentra con profunda gratitud que su padre actualmente ha tenido la paciencia para aceptar el hecho de que Changmin no ha —y nunca lo hará— hablado acerca de lo que le paso durante el periodo en el que desapareció; a pesar del anuncio a la prensa de haber “dejado pasar el incidente”, Shim Chang Wook aún tiene dificultades para entender por qué y cómo su hijo regreso como estaba: desnutrido, sucio en increíblemente adulto. Pero nunca lo presiona, y por eso Changmin está agradecido.

— Sí, estoy bien— responde Changmin, aunque no tan rápido como hubiese querido.

— Si necesitas hablar…sobre…tu madre… u otras cosas, sabes que soy todo oídos, ¿está bien? — Esto es obviamente difícil de parte de su padre. Shim Chang Wook no es un hombre que disfrute de pláticas sentimentales, pero Changmin sabe que lo intenta. Estos cuatro meses que han pasado han estado llenos de nada más que dificultad para ambos. — ¿Quizás debí haberte dado ese auto tuyo para tu cumpleaños, hm? Vas a llevarme a una muerte rápida con él.

Eso consigue hacerlo sonreír. — No, está bien. No es sobre ella. De todas maneras, estaré en casa en un rato.

— Está bien, maneja con cuidado. — y su padre cuelga.

Una brisa con una suave fragancia pasa, y Changmin suspira, sintiendo la familiar y a la vez incomoda punzada en su corazón. Hyung, piensa, y como ya ha pasado varias veces antes, lágrimas brotan en sus ojos, cegándole la vista del brillante Han bajo la calmada luz de la tarde.

Ya no es torturado con sueños o imágenes de su madre (aunque se rodea a si mismo con fotos de ella antes de que vuelva a olvidar cómo lucía), pero algunas noches se despierta en la oscuridad, con su mano dolorosamente vacía y la habitación gigante y silenciosa, y siente el familiar dolor en su pecho que no parece lograr calmar no importa cuanto lo intente.

Se pregunta dónde están, que están haciendo. Tiene la esperanza y reza porque hayan sobrevivido el invierno (no está seguro de si lo que dio era suficiente, solo era dinero para un pasaje así que solo era alrededor de 600 dólares como máximo), que hayan encontrado un lugar caliente para quedarse, que siempre sean capaces de tener suficiente comida. Intentó volver al apartamento, sólo para descubrir que ha sido cubierto de paneles, y ha ido a la pastelería donde Junsu trabajaba, sólo para que DongChul hyung le diga que Junsu no ha vuelto desde el día que Changmin fue llevado con su padre. Cualquier palabra, cualquier señal, lo que sea, ruega Changmin, pero DongChul solo se encoge de hombros. Lo siento, chico.

Su auto es un regalo que sabe que su padre se arrepiente constantemente de haberle dado (imagina que la única razón por la que su padre se lo dio es porque estaba muy traumatizado por lo que paso como para suprimir su libertad), y él constantemente maneja a lugares donde creen que ellos puedan estar: la estación donde conoció a Jaejoong por primera vez, el puente Hangang, los callejones en los que solía pasar el tiempo con Junsu, las calles que solía recorrer con Yoochun, pero todos están vacíos de ellos. Están vacíos de sus risas, de sus constantes riñas, de sus presencias, y no le toma mucho para darse cuenta de que él también está vacío.

— Me lo prometiste— dice en voz alta a nadie en particular. Su voz, temblorosa y pequeña, es llevada por el viento como la semilla de un diente de león. La imagen de Jaejoong en el abrigo escarlata la primera vez que lo vio se ha quedado grabada en su memoria. Al igual que la de un Yoochun riendo tontamente, la de un Junsu haciendo alguna acrobacia sobre una escalera de incendios, y la de un Yunho cubierto con cobijas pero aun así haciendo el mayor esfuerzo por sonreír.

— Me lo prometiste.

Pero como ha sido el caso por ya algún tiempo—por mucho tiempo—nadie responde, y Changmin sigue siendo dejado solo.

Changmin regresa a la escuela en septiembre y su recién descubierto enfoque por sus estudios (se lo atribuye a Yoochun y a sus “grandes sueños”) le deja poco tiempo para otras cosas. Lentamente se reconecta con su padre, tiene cenas con él, juega golf con él, y discute asuntos políticos con él. Ya no es tan difícil como al principio y eventualmente se convierte en un hábito. Pasa el examen de admisión a la Universidad Nacional de Seúl. Ayuda en la campaña de su padre. Va a la tumba de su madre y le lleva flores.



La vida continua, pero él no olvida.








*Yeoboseyo: manera de contestar el teléfono en coreano, equivale a “aló”.
**Appa: papá en coreano.







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