pichiruchi: (minsu)
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Título / Tittle: Lost Boys (Chicos sin rumbo)
Escrito por / Written by: coconutjack
Pareja / Pairing: Enfocado en Changmin, OT5
Género / Genre: Universo Alterno, Drama
Clasificación / Rating: PG
Resumen / Summary: Changmin conoce a Jaejoong primero, una fría tarde de diciembre.
Original: Último capítulo / Last Chapter
Traducido por / Translated by: pichiruchi
Notas de la Traductora: Para Joha porque insistió (?) también porque no tenía nada mejor que hacer gracias al paro. Y para que más personas puedan disfrutar de esta hermosa historia. Si no se le ponen los ojos llorosos, no tienen corazón.






Cinco


Despierta con alguien sosteniéndole la mano y con un paño frío en su frente. Todo está oscuro y se percibe el sonido de una respiración tenue. Changmin casi entra en pánico, su mente aún no del todo despierta o capaz de comprender nada, pero es calmado por alguien que está tarareando una suave tonada. Su corazón se salta un latido por el sonido. Su mente es un enredo de rostros, voces y emociones, pero recuerda que ella solía cantar esa canción.

— Vuelve a dormir. — Una voz dice. Es gentil y preocupada, pero en definitiva no es la de ella. Changmin entre abre los ojos.

— ¿…Quién…?

— Soy yo, Junsu. Estas en nuestro apartamento.

Con la aclaración viene una ola de decepción y tristeza que le pesa en el pecho. Ya recuerda. Junsu. Jaejoong. Yoochun. Yunho. Su apartamento. No es ella. No es su hogar.

— Oh.

Oye un pequeño ronquido de la persona a su lado. De nuevo está en la habitación, y las respiraciones regulares que lo rodean le indican que está compartiendo el cuarto con los otros chicos que ha conocido. Inmediatamente se incomoda, se sienta, probando a los lados hasta que encuentra una posición más segura. Junsu no lo retiene.

— Con cuidado. Terminaras despertando a todos— Aún en la oscuridad, sabe que Junsu le está sonriendo.

— ¿Yunho? Él… él está bien, ¿cierto? — Su voz es pequeña en la oscuridad. Siente como Junsu se acomoda — ¿Ya está mejor?

— Por ahora está bien. Su estómago se descompone de vez en cuando.

— Qué bueno— Dice, porque en serio se siente aliviado. Recuerda lo que ocurrió más temprano y tiembla por instinto.

— Compartimos una habitación porque es más cálido de esta forma. Espero que no te moleste. No tenemos calefacción aquí. Es más que obvio que estás acostumbrado a… mejores lugares.

— No me importa— Changmin miente, porque no quiere herir los sentimientos de Junsu, pero tiembla. Hay una corriente de aire en la habitación que ni el poder combinado de sus calores corporales ha logrado aplacar. Un silencio cae sobre ellos, pero no es tenso ni incómodo.

— Debes amarla mucho. Junsu dice.

— ¿Quién? — El comentario le sorprende.

— Tu madre. Estabas llorando mientras dormías. ¿Ella es por quién huiste? ¿Ella murió?

La inesperada avalancha de palabras dejan perplejo a Changmin y se queda callado. Se muerde su labio.

—…No quiero hablar de ello.

— Está bien— Junsu no presiona, pero su tono le da permiso a Changmin de hablar (solo si quieres hacerlo) — Mira, perdona por… el comportamiento de Jaejoong hyung. Por hoy… él normalmente no es violento… y tú cámara… no sabía.

— Solo espero que pueda tenerla de vuelta.

—…Jaejoong hyung puede que sea engañoso, pero es justo. Él tiene sus razones. Espera a que llegues a conocerlo, y a los demás también.

No quiero llegar a conocerlo, Changmin piensa amargamente, pero fuerza una sonrisa, aun cuando sabe que Junsu no puede verlo en la oscuridad.

En la mañana, la luz del sol baña el apartamento con amarillo. A Jaejoong no se le ve por ninguna parte (más para la exasperación de Changmin) y Changmin descubre un baño que funciona (aunque hay una ausencia absoluta de agua caliente pero aprieta sus dientes y aguantarlo es mejor a sentirse realmente asqueado consigo mismo). Yoochun y Junsu lo invitan a sentarse en el “cuarto” (porque, rápidamente aprende que es la habitación más caliente) para el “desayuno”. Junsu constantemente se disculpa por la falta de todo, pero Changmin se asegura en afirmarle que está bien (aunque no lo esté; si extraña algo de casa es la comida, donde el desayuno no es solamente pan y un poco de leche y azúcar, pero los mendigos no pueden escoger).

Yunho está despierto y luce un poco mejor de como lucia anoche. — Oye, ¿Changmin, cierto? Mira, disculpa por… bueno por todo lo que paso anoche. — Un vergonzoso tono rojizo le colorea las puntas de las orejas. — Por si acaso nadie me ha presentado, Soy Yunho, para futura referencia.

Changmin se pone rojo. Él también está avergonzado, haberse vomitado encima y luego desmayarse. Aún está un poco temeroso de Yunho. — No hay problema, Yunho… sshi*.

— Olvídate del sshi. Hyung suena mejor. Todos lo hacen de todas maneras— Yunho se encoge de hombros, luciendo mucho más complaciente que ayer. Tontamente, Changmin asiente.

— ¿De dónde eres? — Yoochun es perpetuamente curioso y sus ojos están tan grandes como los de un niño. — Escuche a Jaejoong hyung llamarte príncipe. — Se mete el último pedazo de pan que está sosteniendo a la boca. — ¿Eres rico? Oops, lo siento, Su— y se acerca para ayudar a quitar las migajas de pan que escupió en la cara de Junsu.

Changmin arruga la frente. — Él no me conoce. Probablemente lo dijo por la cámara, pero alguien la compró para mí de regalo. No soy millonario. — Ya no, de todas maneras.

— Así que háblanos un poco de ti. Para que sepamos que no hemos acogido a un asesino serial o algo— Yunho dice, bebiendo un poco de té aguado de una taza de metal. Junsu y Yoochun asienten. Los ojos de Changmin caen al pedazo de pan que está sosteniendo.

— Sólo estoy huyendo. Nada más. — Dice suavemente, aun cuando el rostro de su padre le quema la mente, y las dulces sonrisas de su madre son aún un vivo recuerdo que mantiene guardado en lo remoto de su corazón. De repente se le va el apetito y simplemente juega con la comida en sus manos, haciendo pequeñas bolas de masa con sus dedos de las migajas que pellizca.

— Simplemente huyes. No eres nadie de nada sólo huyes. — Comenta Yunho, y Changmin encuentra la fuerza de mirar arriba. — De todas maneras, No voy a meterme de más. Siempre y cuando puedas asegurarnos que no vas a matarnos mientras dormimos o nada de eso, puedes quedarte. — Su rostro se pone serio. — Aquí dependemos en la confianza. Somos la única cosa que tenemos. Ve en contra de eso y te aseguro que habrá problemas.

— No soy un asesino, o un violador o nada de eso, lo juro. — Nunca lo habían amenazado antes, pero imagina que Yunho tiene todo el derecho de hacerlo. Después de todo, es él quien está en el territorio de ellos. — Y… gracias por dejar que me quede.
— Fuiste realmente astuto en ocultarte bajo el puente Hangang— Yoochun lo provoca, meciéndose de atrás a adelante en su puesto alegremente. — Casi todas las personas que huyen que conocemos solo usan ese sitio para saltar de él. — Se ríe y Junsu le pega (— ¡Chun! —). — Pero en serio, hyung— Se voltea hacia Yunho, — Parece que a Jaejoong no va a gustarle el que permitas que Changmin se quede…

— Él es más que culpable por lo que paso ayer, así que no tiene de otra que hacer lo que sea que le diga. — Una mirada de suficiencia atraviesa el rostro de Yunho y Yoochun simplemente dice aahhh sí. — ¿Dónde está el de todas formas, hyung? — Junsu pregunta por él, y Yunho responde con un — Afuera haciendo cosas que un Jaejoong haría— lo que no tiene mucho sentido para Changmin. Cuando Junsu ríe y Yoochun también, Changmin comienza a sentirse fuera de lugar, pero Yunho atrapa su mirada y lo consuela con una sonrisa.

— Ah, no te preocupes, te pondrás al día con nosotros poco a poco. Siempre hay lugar en nuestra familia para un pequeño hermano más— Changmin descubre que, la sonrisa de Yunho, es completamente lo opuesto a su mirada: cálida, compasiva, cariñosa. Se encuentra a sí mismo queriendo sonreír de vuelta mientras absorbe las palabras de Yunho (hermano, le gusta como suena), pero no puede. — No te preocupes por Jaejoong; él simplemente es muy territorial. Y estoy seguro de que tu cámara no tiene ningún daño. Sólo tendremos que esperar por el momento indicado. — Es sorprendido cuando encuentra la mano de Yunho sobre su hombro. — ¿Está bien?

— Está bien.

— Bien, ahora deja de jugar con tu comida. Dios sabe que sólo tenemos poca.

Changmin se encuentra con Jaejoong en la tarde cuando se escapa al baño sigilosamente para poder organizar sus pensamientos. El abrigo escarlata ha desaparecido y un largo sobretodo negro ha tomado su lugar, haciendo que el hombre luzca como un murciélago gigante reclinado sobre la simple mesa plástica que está colocada en la pequeña sala (¿O es el comedor?). Jaejoong se voltea por el sonido de la puerta cerrándose e inmediatamente pone mala cara al ver a Changmin.
— Supongo que ya Yunho te dijo que te está recibiendo con los brazos abiertos— La voz de Jaejoong es suave como la seda, pero Changmin no es idiota. Mantiene su compostura y no dice nada, lo que aparentemente molesta a Jaejoong.

— ¿No vas a decir nada sobre tu cámara? ¿Qué es lo que estás mirando? Jodido niño maleducado. — El mayor mueve su cabeza y da un paso al lado. Changmin ve que hay tres brillantes manzanas en el centro de la mesa, una para cada uno, supone, para Yunho, Yoochun y Junsu. — Solo quédate fuera de mi camino y quizás no encontrare ninguna razón para lastimarte.

Changmin respira profundo. Nunca había conocido una persona tan grosera en toda su vida. — Tú… eres excepcionalmente grosero.

— ¿Alguien te ha dicho alguna vez que como gustas repugnas? Me gustas tanto como me gustan las ampollas en los pies. Además, no soy quien hostilmente me está honrando con su presencia, ¿O sí?

— Al menos no soy un ladrón.

— ¡O-ho! ¿Quién es el grosero ahora? — Jaejoong se burla de él, y a Changmin nunca le habían sacado tanto el quicio con una conversación (tan irrespetuosa como posible). Ha sobre estimado a Jaejoong, y el haberse dado cuenta de ello lo deja sin palabras. Jaejoong le resopla con asco. — Tú eres un niño. Te sugiero que crezcas antes de empezar a llamarme como te guste.

Él comienza a caminar a un lado de Changmin para entrar al cuarto donde Yoochun, Yunho y Junsu están, terminando lo que queda de su escaza cena (pan de nuevo, y tres galletas que dividieron en cinco pedazos), pero Changmin lo detiene, usando su cuerpo como obstrucción. Una gran furia le trepa el cuello y le aprieta el pecho y pelea con el deseo de estrangular al hombre frente a él. Quiere decir algo, lo que sea para hacerle ver a Jaejoong cuan tan molesto está, pero las palabras no salen, sólo suelta bocanadas de aire forzadas.

— Justo lo que pensé— Hay una mirada de superioridad en la cara del mayor. — Mírate. Estas jodidamente asustado. Estás huyendo pero no tienes la menor idea de qué hacer, ¿O la tienes? No tienes idea de cómo sobrevivir. — Jaejoong le muestra los dientes. — Esto no es un internado, pequeño. En este mundo, la gente se muere de hambre y frio. Si crees que tu suerte te va a ser suficiente para vivir más que nosotros, piensa de nuevo.

Changmin gruñe. — No tienes derecho de hablar como si me conocieras.

— Probablemente te conozco mejor de lo que tú crees conocerte. Ahora ¡Apártate de. Mi. Maldito. Camino!

Empuja bruscamente a Changmin a un lado y lo deja allí, y Changmin observa como desaparece dentro del cuarto, su corazón acelerado y su pecho agitado. Furiosamente se seca con el dorso de la mano una lágrima que rueda por su mejilla sin permiso.




*sshi: Manera respetuosa usada en Corea para referirse a una persona.










Seis


Pasaron dos días, y en Seúl, la nieve ha comenzado a caer. Sólo dos días (lo que suma un poco más de una semana desde que está “desaparecido”), pero para Changmin, se siente como si ha sido cercano a una eternidad. Ajustarse a su nueva manera de vivir en definitiva no ha sido ni fácil ni placentero; despierta cada mañana con su cabeza mareada y con su estómago hambriento, pero los otros chicos hacen su parte en distraerse a sí mismos (él incluido) para no sentirlo.

Justo luego de su encuentro con Jaejoong, sale por primera vez de nuevo con Yoochun (luego de mucha insistencia), y el aire fresco nunca se había sentido tan bien en el rostro de Changmin. Se está escondiendo bajo un gorro de lana para ocultar su cabello, y una vieja chaqueta del ejército (casi sin manchas, pero huele un poco a viejo) que tomo prestada de Yunho. Están en una parte de Seúl que Changmin nunca antes había visto (fuese el su antiguo yo probablemente estaría sorprendido, pero ya nada le sorprende mucho), donde los apartamentos están alineados como cajas de pan, niños con caras sucias corren, y ropas gastadas y con huecos están colgadas para secarse sobre cables finos. Yoochun corre de arriba abajo como un niño, tropezando con personas de vez en cuando, y cuando Changmin lo alcanza, sus manos y bolsillos están llenos.

— Toma— Yoochun le pasa un pequeño montón de maní, aún calientes. — Toma un poco. Debes estar hambriento.

— Yoochun hyung— Los ojos de Changmin se abren de par en par, pero el maní de todas maneras llega a sus manos. Los ojos de Yoochun brillan.

— Hay más de donde esos vinieron— Yoochun le asegura, y comienza a guiarlo de nuevo e inclina la cabeza. — Ven, te enseñaré.

Yoochun lo lleva a donde está la multitud y Changmin retrocede, sus ojos moviéndose de izquierda a derecha en caso de que la policía este vigilando, pero su muñeca es sujetada y se encuentra a si mismo siendo arrastrado hacia la acera. Algunas veces, dice Yoochun, avanzando entre la multitud, tienes que hacer lo que tienes que hacer, y cuando atraviesan, Yoochun desliza algo en el bolsillo de Changmin (un reloj de oro, una cartera, un lapicero Staedtler*) y le sonríe con una mueca.

— Soy el más inútil entre nosotros cuatro. En la única cosa en la que soy bueno es en esto. Nunca aprendí muy bien a escribir o leer, y soy totalmente patético con los números. — Changmin nota algo de auto compasión en el tono de su voz, y por primera vez, la sonrisa de Yoochun titubea. — Trato de ayudar en lo posible con esto. Ni a Yunho hyung ni a Junsu les gusta, pero a veces tenemos que comer, ¿sabes?

Changmin aprendió a leer a los tres años con la ayuda de su madre, fue capaz de sumar, restar y multiplicar perfectamente a los seis y nunca se encontró un día hambriento antes de haber escapado. Recuerda días donde simplemente señalaba algo que quería con la mano (un helado, o un globo, o un juguete nuevo) y se lo daban de inmediato. En cambio, en estos días, tiene que depender en esperanzas y oraciones para poder obtener lo que necesita (no ha comido arroz desde que escapó y una vez, cuando vio su reflejo en un espejo ni él se reconocía a sí mismo). A pesar de que no le gustan los dedos pegajosos de Yoochun, él simplemente asiente. ¿Quién es él para juzgar ahora lo que está bien y lo que está mal?

— Aprendí de niño. Mi familia era pobre y no tenía otra forma de ayudar alimentar a mi hermano pequeño. — Yoochun se niega a mirarle a los ojos, en vez fijándose en un árbol cercano. — Le enseñe a Jaejoong hyung cuando nos conocimos por primera vez; no estoy orgulloso de ello. Aunque él es mucho mejor que yo. Supongo que es porque intento no seguir haciéndolo. No quiero que me atrapen y que me lleven a la cárcel. Yo podré ser pobre pero tengo sueños. — Yoochun levanta sus brazos, exponiendo los agujeros que tiene su simple abrigo y la franela gastada que lleva debajo, sus dedos (Changmin reconoce los guantes que Jaejoong robo) se estiran hacia el cielo de algodón. “Grandes sueños”.

El mundo del que proviene de corbatas amarradas con el nudo Windsor, de uniformes almidonados de escuelas privadas y cenas calientes ha creado poco espacio para grandes sueños. Todo estaba planeado y escrito y Dios ayude al alma que se atreva a meterse con los grandes planes de su padre; era un mundo que su madre nunca toco, más que nada porque su padre nunca se lo permitió. Una vida de sabio, ¿Quizás? O ¿También de un oficial? ¿El servidor público del gobierno? Nada menos para mí encantador chico. Luego un matrimonio con una hija chaebol de una familia del cuál espero un lindo nieto. ¡Lo tendrás todo a tus pies! ¿Qué dices, Changmin-ah? ¿Qué dices, hijo?

— No sé por qué huiste— Yoochun dice con una sonrisa de hermano, su mano enguantada posándose ligeramente sobre su hombro, librándolo de los recuerdos, — Pero tengo esperanza en Dios de que resolverás lo que sea que te está causando problemas y encontraras una vida mejor a esta— y Changmin se apena, la voz de su padre borrándose mientras recuerda las palabras de Jaejoong.

Jaejoong trae a casa un obsequio esa noche: tortas de pez de frijol rojo, que están aún calientes en sus manos y envueltas en papel de cera limpio. Son exactamente tres, y sólo les da a Yoochun, Yunho y Junsu, a quienes se les desvanecen las sonrisas mientras Changmin inclina su cabeza, pretendiendo no darse cuenta de que lo han dejado de lado. Sin embargo, antes de que se acabe la comida, encuentra tres mitades de torta escondidas detrás de él, y él intenta darlas de vuelta a sus respectivos dueños (porque Dios sabe que todos están hambrientos), pero simplemente lo ignoran o miran a otro lado, no dejándole otra opción más que la de darles las gracias, haciéndosele de repente un nudo en su garganta.

Es Junsu quien el siguiente día le asegura que Jaejoong no lo odia, al menos no tanto como piensa, pero Changmin dice que a él de verdad no le importa. El me quito mi cámara y dudo que aún la tenga, dice. Están en la calle de nuevo, pero afortunadamente sumergiéndose a través de callejones y salidas de emergencia. (Changmin descubre que Junsu tiene la tendencia de mirar el mundo como si fuera un parque de juegos gigante: se columpia en los postes, trepa cercas, salta de plataformas y brinca, rebota y corre tanto como le place. Changmin se gana más golpes de los necesarios por este gusto y las ropas que está usando se rompen en varios lugares luego de pasar solo una tarde con él. Que estúpido, se dice a si mismo por milésima vez luego de que casi se cae en su cara por otro salto). Yo soy el que se supone que debe odiarlo y no debería ser al contrario.

— Te importa que le agrades— Junsu es tan energético como Yoochun, incluso hasta más. Sin embargo Changmin está aliviado al encontrar las manos de Junsu vacías luego de que tropiezan unas cuantas personas mientras caminan por la calle llena. — Lo creas o no. Jaejoong hyung tiene ese efecto en la gente.

Changmin se burla. — Esto no es la primaria. No me importa quién gusta de mí y quien no gusta de mí. Tengo muchos otros amigos— lo que es una mentira. Nunca ha tenido amigos de verdad de su edad. Los adultos siempre han sido los que han estado más interesados en lo que él tiene que decir. Recuerda con remordimiento que era su madre quien más solía escucharlo, quien solía dejarlo sentarse en su regazo por horas hasta que se quedaba dormido. Siempre era Changmin-ah, ¿Cuéntale a mami una de tus historias? Y nunca al revés. Le gustaba de esa manera.

— Jaejoong hyung no odia. El no gusta de la gente, a veces de manera intensa, pero él nunca odia. Es una emoción muy fuerte y él no es así. — Dice Junsu. — Nosotros nunca podemos saber de verdad en lo que él piensa pero hay una cosa de la que tenemos certeza, él no te odia— y no lo menciona más.

Changmin se contenta al descubrir que Junsu tiene un trabajo. Él trabaja en una pequeña pastelería como el asistente del pastelero donde amasa la masa, la enrolla, carga cosas y trapea el piso. Gano lo suficiente para mantenernos, como para comprar comida para Yunho hyung y así, lo que está bien, él dice, con una brillante sonrisa en su cara.

Changmin lo espera dentro de la pastelería donde está caliente, pero esconde su cara detrás de un periódico. Cuando Junsu sale luego de que se acabó su turno, sus mejillas están rojas como manzanas por el calor y en sus manos está sosteniendo no tres, ni cuatro, sino cinco éclairs**.

— DongChul hyung me los dio como obsequio— Dice Junsu, luciendo inmensamente contento. Le da el más grande a Changmin. — Toma, dongsaeng***. Para que no te sigas sintiendo tan mal por el comportamiento de Jaejoong hyung. — Y Changmin lo agarra con dedos temblorosos, y se jura a si mismo que cuando llegue el momento en el que él consiga un trabajo y tenga dinero suficiente de nuevo, él va a cuidar de ellos, donde sea que estén, y los va a invitar a la más grande comida de sus vidas.

Lo cosas podrían estar bien con él ahora (sus estándares son más bajos ahora: ‘bien’ es ser capaz de comer aunque sea un poco más que pan tres veces al día, despertar en la mañana y no sentirse congelado, que él y Jaejoong se digan al menos dos palabras civiles el uno al otro durante el día) sino fuese por la noche. En esa caja de zapato que tienen por apartamento, es la noche lo que Changmin odia más. Más de una vez desde que llego han tenido que irse a la cama más temprano como una manera de no sentir sus pinchazos de hambre. Duerme en el lado más derecho, entre Yoochun y la pared, y más de una vez se ha despertado, porque su estómago le exige que le ponga más comida, su cuerpo temblando por la presencia de otra corriente de aire en la habitación, su espalda y extremidades gritándole del dolor por dormir sobre el duro piso frio, su mente enredada aún en otro recuerdo que mantiene su corazón acelerado y su boca seca. En esos momentos lucha por controlar sus emociones, por no recordar ni extrañar lo que alguna vez tuvo, pero alguna veces no puede evitarlo y hace justamente eso, hasta que finalmente sus ojos se cansan de aguantarlo todo adentro.

Hay un rechino mientras alguien se sienta en la silla que está justo a su lado, y Changmin reprime sus sollozos a la vez que siente una mano descansar detrás de su cabeza, acariciándola gentilmente. Changmin-ah.

— No es na-nada, no me prestes atención, hyung. — Yunho ha estado enfermo últimamente por la falta de comida. Jaejoong trae a casa fideos, naranjas, y Junsu su pan esencial. Yoochun incluso una vez se las apaño para traer a casa un poco de arroz el cual pudieron cocinar, y Changmin ha tratado de ayudar buscando dentro de su bolso (considerada y afortunadamente escondido por Junsu) por cualquier comida que le queda. Yunho, sin embargo, se rehúsa a comer a menos que todos coman, lo que realmente no resuelve nada. Changmin no se atreve a levantar su cabeza y mostrarle su cara; comparado a lo que Yunho (y el resto) está pasando, sus problemas no parecen ser tan grandes ni controladores como antes, incluso cuando solía creer (o intentaba convencerse) que lo eran.

— Te oigo llorar en la noche; a veces aquí afuera y otras en el cuarto. También te oigo cuando llamas a tu madre en la oscuridad. — Changmin se muerde su labio tan duro que teme que le vaya a sangrar, y siente como la mano de Yunho descansa en su nuca. Las coronillas de sus cabezas se tocan. — Yo… Yo no quiero decirte que todo va a estar bien, porque a veces eso no pasa. Todos tenemos problemas, y sé que aún no te conocemos realmente pero Changmin, no tienes que estar solo en esto; de hecho, no lo estás.

Otro sollozo. Esta vez es porque ahora ve el rostro de ella más nítidamente en su mente, y por primera vez sobrepasa el hambre que parece sentir permanentemente en su estómago. Aunque la imagen dura solo por un fugaz segundo antes de desvanecerse una vez más, y esta vez su llanto sale entrecortado, la enfadada desesperación haciendo estragos en su pecho.

— No puedo recordar como lucia ella… Ahora solo puedo verla claramente en mis sueños. Solía recordarla… Solía sentirla, pero ahora se siente como si ella se está desapareciendo. — En sus horas despierto, él intenta de recordar su rostro, sus caricias, pero ella no viene tan fácilmente como solía hacerlo. Él siempre está muy débil, muy hambriento, muy cansado. — No quiero que ella desaparezca. ¿Qué clase de hijo soy? Voy a ser tan inútil como mi padre…

Encuentra la fuerza para mirarlo a la vez que sus pulmones exigen aire (sus brazos están muy húmedos y su nariz ya está tapada) y el momento en el que ve a Yunho ahí, con su cabeza también sobre la mesa descansando sobre su brazo libre, luciendo abrumadoramente paciente y preocupado, una de las paredes de su interior se derrumba.

— Él nunca la a-amo, incluso luego de que murió. Fue un matrimonio arreglado, él dijo, y él solamente estuvo de acuerdo para poder tener un hijo. Pero incluso cuando yo nací él ni siquiera la miraba, y ella aun así lo amaba aunque fuese inútil… lo amo hasta que el cáncer se la llevo.

Recuerda a su madre sobre la cama, tan pálida como las sabanas pero más hermosa que nunca. Solía odiarla por no prestarle atención a los síntomas y eventualmente por ser descuidada con los tratamientos, pero sabe que es porque la amaba inmensamente. Changmin, querido, cuida de tu papi por mí, ¿está bien? Sabes que él te ama mucho. Él dijo que sí ese día, luego de muchas lágrimas, pero no ha cumplido con su promesa. Finalmente, dijo su padre, con un fuerte agarre en su hombro, la mujer ha seguido su rumbo. Changmin huyo justo después del funeral, no era capaz de seguir soportando mirar a su padre por más tiempo.

Yunho se acerca y Changmin llora sobre su hombro. Lo siento por lo que paso con ella, oye a Yunho susurrar en su cuello y el asiente, aceptándolo.

— Hyung, perdona. Sé que tienes problemas más grandes… que el mío palidece en comparación…— Changmin mantiene baja su cabeza luego de que se separan, aún con lágrimas resbalando por sus mejillas. — Quiero decir, tu siempre estas enfermo… apenas y hay comida suficiente para todos nosotros…ni siquiera debería estar aquí…

— No digas eso— Yunho frunce el ceño. — Si hay alguien que debería disculparse, debería ser nosotros por tratarte tan pobremente. Lo que digo es que, Jae te molesta todo el tiempo, oí que Yoochun intento enseñarte a robar de los bolsillos y sabrá Dios que más ocurre bajo mis narices…

Changmin da una pequeña risa sofocada. Está aprendiendo a ignorar el comportamiento infantil de Jaejoong; después de todo no es nada comparando a la angustia por la pérdida del recuerdo de su madre. Aparte de eso, enseñarle a su cuerpo a acostumbrarse a la falta de comida toma mucho tiempo. Yunho logra sonreír también, envolviéndose a sí mismo con sus brazos para mantenerse caliente.

— Yo también hui. Sé cómo es. Mis padres murieron cuando era un niño y me dejaron al cuidado de mi tía y mi tío. Hui cuando tenía catorce o algo. — Changmin nota que sus ojos brillan de mas, y por un breve momento ve a Yunho, el niño: buscando, indefenso e inseguro aún luego después de todos estos años. — Mi tío solía pegarme casi habitualmente. Él estaba bien cuando no estaba borracho pero cuando lo estaba…. — Yunho se calla y luego encoge los hombros y continúa. — Mi tía nunca hizo nada por supuesto; él le pegaría a ella también. Así que hui. Si no fuese por Junsu y su familia probablemente hubiese muerto en la calle.

Sus palabras atraviesan a Changmin como una estaca. — Junsu hyung… ¿Dónde está su familia?

— No sabemos. Su padre perdió su trabajo y ya no podía mantenerlos, y su familia se separó. Escuche que su hermano fue a un orfanato. No sé dónde están sus padres. No creo que él tampoco lo sepa. Pero ellos fueron muy amables conmigo. De alguna manera lograron mantenerme con ellos antes de que todo se pusiese realmente feo, y estoy completamente en deuda con él por ello. Le prometí que encontraríamos a su familia - no te pongas tan triste, dongsaeng. — Yunho fuerza una sonrisa y le alcanza la mano para apretarla. — Estamos bien; no las arreglamos.

De repente el mundo le parece tan grande a Changmin, grande y tenebroso. Todo lo que solía sostener en la palma de su mano sus dedos apenas pueden tomarlo, y todo lo que solía querer ahora es cuestionado. Esto no es justo, piensa amargamente, no está seguro de si siente más lastima por sí mismo o por los otros, este tipo de vida no es justo para ninguno de nosotros.

— Lo siento— es la única cosa que puede decir porque es la primera vez en su vida que se siente mal por quién es y por la familia en la que nació, por todo lo que representa (o solía representar).

— No lo estés. — La voz de Yunho es suave y reconfortante. — Algunas veces tienes, otras veces no. Es la manera en la que debe ser… solo tienes que aprender a lidiar con cosas como esta, sabes—

Alguien se aclara la garganta desde la puerta del cuarto. Es Jaejoong, su cabello esta revuelto y su voz gruesa por el sueño. Un rayo de luna lo ilumina y sombras de la nieve que cae afuera bailan en su cara.

— Yunho-yah. Changmin-ah. — Changmin se sorprende de que Jaejoong en realidad diga su nombre. Lo atribuye (igualmente que la falta de hostilidad en su tono) al hecho de que Jaejoong probablemente aun esta medio dormido. — ¿Qué están haciendo ustedes dos? Van a congelarse. Yunho-yah regresa a la cama, está muy fría sin ti allí. Junsu solo es capaz de dar muy poco calor.

Él suena casi como si los estuviese regañando y Yunho le guiña un ojo a Changmin antes de hacerlo levantarse.

— Ese es nuestro Jaejoong, siempre mandando, medio dormido o no— Yunho ríe, el sonido hace que la punta de los labios de Changmin hagan una sonrisa, y un brazo es colgado holgadamente sobre el hombro de Changmin. — Changmin-ah, si necesitas hablar siempre puedes venir a mí, ¿está bien? Eres uno de nosotros ahora; no tienes que hacer nada solo.

Una corriente de aire pasa de nuevo y Yunho lo sostiene más cercanamente casi por instinto, Jaejoong les regaña, murmullando sobre ideas estúpidas hechas con medio cerebro que terminaran matándolos, y por un momento (si, incluso con Jaejoong allí), Changmin no se siente tan hambriento o tan frio o tan débil, o definitivamente no tan solo como antes.

*Staedtler: marca alemana reconocida por fabricar instrumentos de escritura y dibujo profesional.
**éclairs: (nombre original francés) es un bollo alargado cubierto de crema pastelera de vainilla o chocolate y suele cubrirse con chocolate glaseado, en Venezuela lo conocen como Jumbo (tipo dona) y en Argentina como ‘Jacobo’.
***dongsaeng: es usado en Corea cuando una persona mayor se refiere a una persona menor cercana.













Siete


Está solo cuando ocurre.

La ciudad está envuelta con gris y él está caminando a través de los callejones mojados que lo llevaran de vuelta al apartamento con un paso apurado de vuelta de un mandado, con su corazón acelerado y sus manos frías, cuando se encuentra con una riña en las sombras. Dos hombres tienen a otro clavado a la pared, y el primer instinto de Changmin es correr con la esperanza de que no lo vean (al mismo tiempo deseando que cualquiera sea Yoochun o Junsu estuvieran allí para ayudarlo, para decirle qué hacer), pero la voz que hace eco en la fría, y muerta tarde es suficiente para cementarlo en el piso.

— ¡Te devolveré el dinero! ¡Solo que no será hoy! — Jaejoong grita en una voz que le pega con yeso la lengua al paladar de Changmin.

— Así que LO admites, ¿eh, Kim? Tsk Tsk, robar no es algo que tomamos a la ligera. — Un hombre que es más alto que Jaejoong y más grande que Changmin tiene su cara media escondida en la sombra.

— Te pagaré. Lo juro por Dios. — La voz de Jaejoong tiene miedo y el corazón de Changmin casi le salta a la garganta cuando ve brillar por la luz la navaja que el otro hombre lleva.

— ¡NO! — Grita, siendo incapaz de contenerse. — ¡DEJENLO!

Su pecho se siente a punto de estallar. Jaejoong aparece a lo que es tirado por su camisa hacia la luz. Un gran alivio inunda a Changmin cuando ve que no tiene heridas.

— ¡Changmin! — Los ojos de Jaejoong se abren de par en par, su expresión es una mezcla de sorpresa en incredulidad. — ¿En qué demonios—?

— ¿Así que ustedes dos pequeños se conocen, hm? ¿Él también roba? — El hombre que tiene a Jaejoong en sus manos es macizo como una pared de ladrillos y huele a ropa sucia de hace tres semanas. Changmin no puede decidir si va a vomitar del asco o del miedo.

— ¡CORRE, MALDITO IDIOTA, CORRE! — Oye a Jaejoong gritarle, pero Changmin no se puede mover, no puede pensar. El primer golpe le cae en el estómago, y cae en el pavimento negro, su cabeza da vueltas y su aliento está atrapado en alguna parte entre su garganta y estómago. Se toma un momento para volver en sí antes de que su mirada se vuelva a enfocar. Siente a su corazón golpear sin descanso al frio cemento, su aliento sale como densas nubes sobre su cabeza. Sus puños se cierran sobre un montón de nieve.

— ¡Idiota! ¿Para qué hiciste eso? — Jaejoong sigue gritando. Una gran risa hace eco en el estrecho callejón en el que están, pero es cortada en seco al momento en que Changmin se pone de pie y le lanza un montón de nieve en la cara del tipo que le pego. El otro hombre agarra (aunque le cuesta hacerlo por el dolor) los dos paquetes de arroz que Junsu le pidió que comprara con el salario de esa semana justo en su cara. Por un momento queda anonadado, clavado en su sitio mientras oye a cada hombre quejarse y gruñir, pero una mano firme le agarra el brazo y se tropieza mientras Jaejoong lo lleva lejos.

— ¿Por qué estas parado allí, idiota? ¡Corre! ¡CORRE!

— ¡KIM!

— ¡CORRE!

Corren a toda velocidad a través de los callejones, tomando una ruta distinta a la de casa para despistar a los hombres. Jaejoong le da un jalón para detenerse justo cuando las piernas de Changmin están a punto de caer, y se agachan detrás de un contenedor de basura, luchando por evitar que sus corazones latan muy fuerte.

— ¿Qué demonios—?

— ¡CALLATE! — Jaejoong sisea, jalándole fuertemente el abrigo. Esperan un poco más antes de declarar que los hombres los perdieron y con un casi arrogante resoplido, Jaejoong se levanta, con el brillo de vuelta en sus ojos y con un ceño fruncido sobre su cara.

— ¡Pudiste hacer que nos mataran! — le grita acusadoramente a Changmin.

— ¡¿QUÉ?! — Changmin siente un arrebato de amargura llenarle la garganta. — ¿De qué demonios hablas? ¡UNO DE ELLOS TENIA UN CUCHILLO! ¡Pudo haberte matado si no hubiese interferido!

— Él solo lo iba a usar para asustarme, ¡bendito IMBECIL! — Jaejoong luce furioso, su rostro pintado de un rosado inusual. — ¡Esas personas son dueños de una tienda! ¡No van a arriesgar perderla por ASESINAR a alguien joder!

— ¡De todas formas no te pedí ayuda! ¿Te dije que corrieras, o no? ¡Fuiste el tonto que se quedó! ¡Ahora fuiste y desperdiciaste comida! Eres muy inteligente, pequeño príncipe. Realmente inteligente— Jaejoong gruñe, y Changmin resiste las ganas de pegarle. Este chico, este ladrón no tiene derecho…

— ¡Entonces quizás debí haberte dejado! Él te llamo ladrón, ¡si te hubiese matado quizás lo hubieras merecido de todas formas! ¿Le ibas a pagar? ¿Cómo demonios ibas a—?

Es silenciado cuando el puño de Jaejoong hace contacto con su cara y es lanzado al piso, anonadado por el golpe repentino. Aún está mascando el dolor cuando el mayor le agarra el frente del abrigo y lo jala para que se levante. Antes de darse cuenta, Changmin esta clavado contra la pared, viendo directamente a los ojos oscuros de Jaejoong.

— Si no sabes de qué demonios estás hablando te sugiero que te calles antes de que yo te calle— dice Jaejoong, con una voz peligrosamente baja, sus rostros están lo suficientemente cerca como para besarse. Changmin siente su aliento caliente en su cuello y su enojo se desborda.

— Si no eres un ladrón, ¿Entonces qué eres? Tú me robaste, ¿Qué tan diferente puede ser con los demás? — Le espeta, sintiendo como se derrama su asco e ira hacia Jaejoong de una herida que ha vuelto a ser abierta.

— ¡No soy un ladrón! — Jaejoong lo agita, haciendo que su cabeza se dé un pequeño golpe con la pared de ladrillo moldeado en la que está presionado. — Jodete. VETE a la mierda. Yo tengo que pelear con dientes y uñas solo para jodidamente sobrevivir y no voy a dejar que un maldito niño me diga quién soy y quién no.

Hay una mirada en sus ojos que Changmin no sabe ubicar, una de la que hasta tiene miedo de preguntar. Su mejilla le duele bastante, y le está comenzando a doler la cabeza. Los nudillos de Jaejoong se han empezado a poner blancos del fuerte agarre que tiene en el cuello de su camisa, tiene los ojos vidriosos.

— Lo pago todo— él susurra. — Hago trabajos jodidamente raros y pago cada maldito céntimo. ¿Crees que realmente me gusta hacer esto? Maldito mocoso. No sabes nada de esta vida. Nada joder.

Así que Jaejoong trabaja. El arranque de honestidad golpea a Changmin como si fuese una tonelada de ladrillos.

— ¿Trabajas? — Balbucea, como si estuviese oyendo la palabra por primera vez. Bueno, es la primera vez que la oye en conjunto con el nombre de Jaejoong, sí.

— Si, ¡trabajo! Ponerle arena a la nieve, recoger las benditas botellas, cargar las malditas cajas, ¡trabajo! ¿Estás decepcionado de que no sea con drogas? ¿De que no soy un maldito gigoló? Pues jodete. — Jaejoong lo suelta con un fuerte empujón. Sus mejillas están coloreadas por el frio pero no lo hacen lucir menos amenazador. — A diferencia de ti, no soy un aprovechado. A diferencia de ti, tengo otras tres personas por las que velar, A diferencia de ti…— se detiene, jadeando mucho, con los ojos aun fijos en los de Changmin. A pesar del frio él solo tiene puesto una de las delgadas chaquetas de Yoochun sobre una franela, y por un momento, Changmin se siente mal por él. Con un impacto, se da cuenta de que dejó todos los abrigos calientes en casa para los demás.

— hazme un favor y no me vuelvas a ayudar. — Jaejoong dice finalmente, diciendo las palabras como si estuviese escupiendo espinas, y sin decir nada más se aleja, sus zapatos hacen pequeños sonidos de chapoteo sobre la nieve gris que se ha acumulado en el camino.









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